En Perú la garrafa cuesta a Bs 737 y en el país a Bs 350; El canje cuesta a Bs 22,5 en Bolivia y Bs 103,2 en suelo peruano


Mientras Bolivia mantiene precios internos bajos gracias a subsidios estatales, Perú presenta un mercado donde el GLP alcanza valores mayores que crean un incentivo irresistible para el contrabando.

eju.tv

La enorme diferencia de precios del gas licuado de petróleo (GLP) entre Bolivia y Perú ha generado un lucrativo contrabando hormiga de garrafas en la frontera con el Desaguadero donde el producto es transportado en lanchas hacia el lado peruano para su reventa a precios hasta de un 110% más altos.



Mientras en Bolivia una garrafa cuesta 350 bolivianos y su recarga 22,50 bolivianos, en Perú el precio se dispara a 737,50 bolivianos (250 soles) y el canje a 103,20 bolivianos (35 soles), una brecha que convierte el traslado ilegal en un negocio para pobladores de ambos lados de la frontera.

Decomiso de 203 garrafas y 28.000 litros de diésel que eran llevados en “contrabando hormiga” a Perú./ APG

Un habitante del Desaguadero involucrado en la actividad describió la dinámica del mercado ilegal y explicó cómo el producto boliviano termina revendido en Perú. “Sujetos que se dedican a estos ilícitos cruzan garrafas al lado peruano en lanchas donde el precio es mucho más elevado. Dice que hay harto contrabando hormiga de garrafas”, relató el informante, quien también detalló que el precio oscila y a veces llega a los 35 soles (103,20 Bs) por el solo canje, frente a los 22,50 bolivianos que se pagan en Bolivia.

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El mecanismo de contrabando, según testimonio del informante en la zona, opera mediante pequeñas cantidades que evaden la vigilancia. Los contrabandistas, muchos de ellos pobladores locales, compran y acumulan garrafas en municipios fronterizos para luego cruzarlas de manera discreta, “poco a poco dos en dos, tres en tres”, y así aprovechan el conocimiento del terreno y los escasos controles. Un sol peruano equivale actualmente a 2,95 bolivianos en el mercado cambiario informal de la frontera, lo que facilita las transacciones.

Este flujo ilegal constante provoca consecuencias directas en el abastecimiento interno. Autoridades y las largas filas de usuarios en ciudades del país indican que la falta de garrafas ya se registra en varias zonas urbanas de Bolivia, ya que parte significativa del producto subsidiado es desviada para su comercialización en el mercado negro peruano en el que la ganancia por unidad puede superar los 380 bolivianos.

Mientras Bolivia mantiene precios internos bajos gracias a subsidios estatales, Perú presenta un mercado donde el GLP alcanza valores mayores que crean un incentivo irresistible para el contrabando.