El Presidente afirmó que 2026 marca un punto de inflexión para desmontar el “Estado tranca y corrupto”, recuperar la institucionalidad y sentar las bases de un nuevo pacto de convivencia, desarrollo y dignidad.
eju.tv / Video: Red Uno
El presidente del Estado, Rodrigo Paz, anunció este jueves que 2026 será el año de inicio del proceso de transformación estructural del Estado, con el objetivo de desmontar un aparato público que calificó como ‘tranca y profundamente corrupto’, para reemplazarlo por un sistema basado en la legalidad, institucionalidad y dignidad para los ciudadanos.
Durante el Encuentro Interinstitucional contra los Avasallamientos que se llevó a cabo en Santa Cruz, Paz sostuvo que su gestión no se limita a la administración coyuntural del poder, porque está orientado a corregir distorsiones acumuladas durante décadas. “Este es un año de ordenar la casa. El verdadero reto empieza este 2026 y este es un acto fundacional para que la patria vuelva a ser de los bolivianos y no de la corrupción y los maleantes”, afirmó.
El mandatario remarcó que antes que presidente es un ciudadano boliviano y que gobernar un país diverso implica reconocer diferencias, pero también construir unidad sobre la base de reglas claras y respeto mutuo. “Bolivia es diversa, expresa distintos sentimientos y formas de entender la vida, pero esa diversidad es una riqueza extraordinaria para generar unidad, desarrollo y el derecho a vivir dignamente”, señaló.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas

En su diagnóstico, el Presidente identificó a la corrupción como el principal obstáculo para la convivencia democrática y el desarrollo económico, por lo que advirtió que sus efectos se traducen en violencia, impunidad y expulsión de ciudadanos del país. “La corrupción mata al prójimo, elimina a un boliviano o una boliviana. Eso no es correcto y no puede seguir siendo tolerado”, sostuvo.
Paz afirmó también que, en el plano internacional, Bolivia comienza a recuperar credibilidad y confianza, reflejadas en el avance de las gestiones con organismos multilaterales y la inserción del país en mercados internacionales. “Cuando estamos frente al mundo, nos ven con esperanza y perspectivas de desarrollo, porque hay reglas claras y decisión de cambiar”, afirmó.
El Presidente ratificó que su Gobierno no dará marcha atrás en el desmontaje de las estructuras corruptas del Estado y en la recuperación de la institucionalidad. “Ni un paso atrás para cambiar esas estructuras, porque no podemos defraudar la fe del pueblo boliviano”, enfatizó. Por ello, llamó a los distintos niveles del Estado y a la sociedad a asumir la transformación como una responsabilidad colectiva, porque el costo de no hacerlo sería repetir los errores del pasado.