El Gobierno plantea un cambio de enfoque en la lucha antidrogas, vale decir, afectar la capacidad productiva del narcotráfico como eje central, por encima de la simple aprehensión de personas de bajo nivel en esas estructuras ilícitas.
eju.tv / Video: VDSSC
En la lucha contra el narcotráfico, la aprehensión de personas suele ser el indicador más visible, pero no necesariamente es el más eficaz. Bajo esa premisa, el Gobierno impulsa un enfoque que prioriza la destrucción de la infraestructura criminal, considerada el verdadero soporte del negocio ilícito, porque se afecta directamente a la economía de las organizaciones criminales.
El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, explica que las organizaciones de narcotraficantes pueden reemplazar rápidamente a los operadores de bajo nivel, pero no así la infraestructura especializada, que requiere tiempo, inversión, logística y protección territorial. Los golpes contra la base económica son letales para las estructuras delincuenciales.
“En este tipo de operaciones, el objetivo principal es destruir la capacidad productiva del narcotráfico. Se trata de megalaboratorios con infraestructura industrial, químicos y equipamiento de alto valor. La afectación económica es millonaria y paraliza la producción de droga. Las organizaciones criminales suelen evacuar al detectar presencia estatal, pero su estructura queda neutralizada”, apunta la autoridad.
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Los megalaboratorios que fueron destruidos la pasada jornada son un ejemplo de ello. Según la autoridad, estas instalaciones estaban diseñadas para operar de manera industrial, con capacidad de refinación diaria que alcanzaba entre 100 y 400 kilos de cocaína, lo que las convertía en nodos estratégicos dentro de la cadena del narcotráfico.
Justiniano subraya que anular este tipo de complejos significa cortar el proceso productivo, afectar el flujo de recursos y obligar a las organizaciones a retroceder varios eslabones, de esa manera se genera una desarticulación interna y mayores riesgos para su operatividad. “En los dos operativos se ha destruido dos megalaboratorios, se incautó casi 900 kilos de cocaína con una afectación al narcotráfico de unos dos millones y medio de dólares”, refiere para graficar el impacto de la afectación al narcotráfico.
Desde esta perspectiva, la lucha antidrogas deja de centrarse únicamente en resultados inmediatos como las detenciones para enfocarse en impactos estructurales, que debilitan de forma sostenida a las redes criminales. La autoridad enfatiza que este enfoque apunta a reducir la capacidad de regeneración del narcotráfico.

El planteamiento oficial sostiene que, sin laboratorios, sin logística y sin infraestructura; las organizaciones pierden su principal ventaja: la continuidad. Por ello, la destrucción de estos complejos es considerada una acción de alto valor estratégico, incluso cuando no siempre viene acompañada de grandes números de aprehendidos. “La lucha contra el narcotráfico se gana afectando su economía, su logística y su capacidad productiva”, remarca el zar antidrogas.
El Gobierno asegura que esta línea de acción continuará, con el objetivo de desmantelar el andamiaje material del narcotráfico, entendiendo que ahí se encuentra el núcleo del problema y no en quienes, muchas veces, solo ejecutan la fase final del delito. “Las personas se reemplazan rápido, la infraestructura no”, sentencia la máxima autoridad encargada de la lucha contra las drogas en el país.
El resultado de la intervención a los megalaboratorios:
- Operativo Lagarto GIOE VALLE
- Total sustancia secuestrada: 401.300 Kg de cocaína base.
- Total afectación al narcotráfico: $us 1.159.832
2. Operativo Tormenta II
- Total sustancia secuestrada: 483.450 gramos de clorhidrato de cocaína
- Total afectación al narcotráfico: $us 1.159.839
- Total sustancia secuestrada en ambos operativos
- 750 gramos
- Total afectación al narcotráfico en ambos operativos
- $us 2.609.597