El nuevo presidente de Bolivia encamina al país hacia EEUU


Durante las dos últimas décadas, Bolivia chocó a menudo con EE. UU. Un giro a la derecha está reorientando al presidente Rodrigo Paz hacia Washington.

Durante dos décadas, Bolivia se definió en oposición a Washington.

Evo Morales, el presidente de izquierda que gobernó el país de 2006 a 2019, llamó a menudo a Estados Unidos “el imperio” y expulsó a funcionarios estadounidenses, incluido el embajador, al tiempo que estrechaba lazos con Venezuela, Irán y Rusia.



Pero ahora, Bolivia, una nación sudamericana sin salida al mar rica en minerales, ha dado un giro político después de que el presidente del país, Rodrigo Paz, de centro-derecha, asumiera el cargo en noviembre.

El gobierno de Paz eliminó la obligación de visa para los ciudadanos estadounidenses, anunció el regreso de un embajador estadounidense a Bolivia y consiguió préstamos multimillonarios, incluido un paquete del Banco Interamericano de Desarrollo, con sede en Washington, con el objetivo de impulsar la economía y crear puestos de trabajo.

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El sábado, Paz se reunirá con el presidente Donald Trump en un encuentro de líderes latinoamericanos de derecha en Miami que la Casa Blanca ha denominado la cumbre “Escudo de las Américas”. La reunión de una decena de presidentes incluye a Javier Milei, de Argentina, y a Nayib Bukele, de El Salvador.

Es probable que Paz destaque el giro de Bolivia hacia Washington, que incluye invitar a la Administración para el Control de Drogas (DEA, por su sigla en inglés) a regresar oficialmente para llevar a cabo operaciones contra el tráfico y animar a gigantes tecnológicos estadounidenses como Amazon, Tesla y Oracle a invertir en el país.

Se espera que los temas que se hablen en Miami entre los líderes latinoamericanos convocados para la reunión y Trump incluyan el narcotráfico, el comercio y la influencia de China en América Latina.

Bolivia también quiere atraer inversiones extranjeras en sus industrias de minerales de tierras raras y litio, dijo en una entrevista Fernando Aramayo, ministro de Relaciones Exteriores del país.

Una carretilla elevadora que transporta una gran bolsa blanca en una zona industrial, con unas cuantas personas con cascos de protección de pie alrededor.
Una carretilla elevadora trasladando un saco de carbonato de litio en el Complejo Industrial YLB de Potosí, Bolivia, en 2023.Credit…Gaston Brito Miserocchi/Getty Images

Paz llegó al poder después de que las luchas internas en el partido de Morales, Movimiento al Socialismo (MAS), dividieran a la izquierda, lo que abrió brecha para la victoria de Paz en segunda vuelta sobre un rival conservador. Pero, aunque Paz ha evitado apoyar públicamente a Trump, ha establecido vínculos con líderes de derecha como Milei y el presidente de Ecuador, Daniel Noboa, que asistieron a su toma de posesión en noviembre.

Es un cambio radical en Bolivia, de donde Morales expulsó al embajador estadounidense y a la DEA en 2008, y en 2013 a la USAID (Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional, por su sigla en inglés), y dijo a menudo: “Cuando estamos sin Estados Unidos, estamos mejor”. En una región marcada por décadas de intervención de Washington, Morales acusó a la DEA de “espionaje político” y de financiar a “grupos delincuenciales”.

A finales de la década de 1990 y principios de la de 2000, las operaciones antidroga llevadas a cabo por las fuerzas bolivianas —respaldadas con dinero y entrenamiento estadounidenses— destruyeron cultivos de coca y mataron a cultivadores, lo que alimentó el descontento de los bolivianos.

La coca es la materia prima de la cocaína, pero en Bolivia cultivar, vender y consumir la planta es legal y se ha masticado y preparado como estimulante suave durante siglos. El propio Morales fue un cocalero indígena.

“Los equipos de erradicación aparecían en un camión con una bandera estadounidense en el lateral”, dijo Thomas Grisaffi, profesor de la Universidad de St. Gallen, quien estudia el cultivo de coca en Bolivia. “La gente sabía exactamente quién era su enemigo”.

Ahora, Ernesto Justiniano, máximo responsable antidroga de Bolivia, dijo en una entrevista que los agentes de la DEA ya estaban operando en el país y que él se había unido a ellos en vuelos de reconocimiento. Bolivia, junto con Colombia y Perú, es un importante productor de coca, parte de la cual se convierte en cocaína.

El estrechamiento de los lazos entre Bolivia y Washington ha venido acompañado históricamente de injerencias políticas, dijo Carmen Soliz, profesora asociada boliviana de historia en la Universidad de Carolina del Norte. En la década de 1990, dijo, “la embajada de Estados Unidos estaba tan incrustada en la política boliviana” que cada nombramiento del gabinete “necesitaba ser consultado con la embajada estadounidense”.

La oficina de Paz declinó una solicitud de entrevista y la embajada estadounidense en La Paz se negó a hacer comentarios.

Tras la victoria electoral de Paz, el secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que la votación suponía una “oportunidad transformadora” para Bolivia y Estados Unidos.

Un hombre vestido con una banda verde y flanqueado por dos mujeres que sostienen banderas de colores sonríe a un grupo de personas animadas, en un estadio.
El expresidente boliviano, Evo Morales, con simpatizantes en un mitin político en Villa Tunari, Bolivia, en 2025.Credit…Fernando Cartagena/Agence France-Presse — Getty Images

Para los que estudian la historia de Bolivia, su política actual parece un retorno al pasado. Los países con “espacio para la inversión estadounidense que ofrecen la menor resistencia posible” han sido socios atractivos a lo largo de la historia, dijo Soliz. “Hay un desequilibrio en esta asociación”.

Jaime Paz Zamora, padre de Paz, quien fue presidente de 1989 a 1993, dijo que espera que su hijo pueda reavivar la estrecha relación que Bolivia mantuvo en su día con el presidente George H. W. Bush.

En Miami, Paz tiene previsto negociar inversiones tecnológicas estadounidenses y está intentando convertir la región centro-occidental de Cochabamba en un centro neurálgico de centros de datos. “Nuestro posicionamiento será apertura”, dijo en una conferencia de prensa esta semana.

Morales “ha aislado al país”, dijo Aramayo, quien se unirá a Paz en Miami. “Estamos queriendo recuperar una trayectoria que se nos fue robada durante los últimos 20 años”.

La clave del renovado compromiso del gobierno de Paz con Washington es el restablecimiento de la cooperación con la DEA. La alianza incluye capacitación, asistencia técnica e intercambio de inteligencia, dijo Justiniano. Aunque la decisión de restablecer las oficinas de la DEA en Bolivia corresponde a Washington, que estuviera físicamente en el país sería “fantástico” para facilitar la relación restablecida, dijo.

Una bandera estadounidense ondea detrás de una alta valla blanca con un edificio de oficinas detrás.
La fachada de la embajada estadounidense en La Paz, Bolivia, el mes pasado. Los dos países están intentando restablecer relaciones diplomáticas plenas tras una ruptura de casi dos décadas.Credit…Aizar Raldes/Agence France-Presse — Getty Images

La victoria electoral de Paz fue una sorpresa para los observadores y puso de manifiesto el descontento de los bolivianos con el partido gobernante, pero también su falta de voluntad para apoyar a un candidato más conservador.

Paz, similar a Trump, ha gobernado en gran medida mediante órdenes ejecutivas. En diciembre, eliminó las antiguas subvenciones a los combustibles como parte de un paquete que incluía medidas de austeridad y la privatización de los recursos naturales, lo que desencadenó protestas en todo el país.

Tras semanas de negociación con los sindicatos y otros grupos, el gobierno dio marcha atrás: mantuvo la reducción de las subvenciones a los combustibles, pero eliminó o revisó la mayoría de las demás disposiciones.

Las reacciones en Bolivia al estrechamiento de los lazos con Washington han sido diversas.

Los cocaleros del centro del país temen el regreso de la DEA, pues recuerdan las campañas de erradicación que a menudo implicaban brutales medidas represivas. “Les preocupa enfrentarse a la pobreza, les preocupa enfrentarse a la represión”, dijo Grisaffi.

Otros, sobre todo en el sector empresarial boliviano, ven oportunidades. Jorge Amantegui, presidente de una asociación de productores de soja y girasol, dijo que unos lazos más estrechos con Washington podrían reducir los aranceles bolivianos sobre la maquinaria estadounidense importada y abrir el acceso a semillas modificadas genéticamente, antes prohibidas, para aumentar el rendimiento. “Tener una buena relación con los Estados Unidos para nosotros es fundamental y ojalá se pueda concretar al corto plazo”, dijo.

Dos mujeres mirando grandes bolsas azules llenas de hojas verdes en un almacén, con otras personas detrás de ellas.
Productores y compradores en un mercado de hoja de coca en La Paz, en agosto.Credit…Sara Wayra para The New York Times

Los expertos afirman que las inversiones en tecnología y minería prometidas por el gobierno llevarán tiempo. Hay que certificar las reservas minerales, capacitar a los trabajadores y realizar estudios de impacto ambiental antes de que las inversiones den sus frutos, dijo Alfredo Zaconeta, experto en minería de un instituto de investigación boliviano.

Mientras corteja a Trump, el gobierno de Paz camina sobre una delgada línea, pues busca asegurar la financiación internacional y al mismo tiempo evitar un conflicto abierto con los votantes indecisos que ayudaron a elegirlo a la presidencia.

El gobierno también ha respondido con cautela a los conflictos globales que implican a Washington. Después de que las fuerzas estadounidenses capturaran al presidente venezolano Nicolás Maduro en enero, Bolivia pidió una transición democrática, pero no hizo ningún comentario sobre la invasión estadounidense. Tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, el Ministerio de Relaciones Exteriores dijo que se trataba de una situación de “alta sensibilidad”, pero evitó tomar partido.

A medida que Bolivia se acerca a Washington, Paz Zamora espera que la reunión de Miami represente un punto de inflexión clave.

“Ya nos hemos colaborado una vez y nos hemos colaborado bien”, dijo. “Eso es un antecedente importante”.