Otra de las víctimas narró entre lágrimas el nivel de violencia al que han llegado los usurpadores. «He entrado a mi casa y hay una bala perdida que ha traspasado mi garaje. Entonces, yo lo tomo eso como una amenaza. También me han gasificado. Me han gasificado. De repente es eso para que no haga la denuncia porque sinceramente, ahí estamos corriendo peligro», denunció la comunaria al evidenciar que los métodos de intimidación incluyen ataques directos contra las viviendas.
eju.tv / Video: ANF
Bala perdida, justicia ausente. Habitantes de la comunidad de Chuspipata, en el municipio de Coroico, denunciaron que un grupo de extranjeros, presuntamente respaldados por la Federación Departamental de Cooperativas Mineras (Fedecomin) de La Paz, avasalla sus tierras para explotar oro de manera ilegal. Los comunarios relataron que sufren constantes amenazas, agresiones físicas y que la Policía de la región no interviene para detener los hechos de violencia, que incluyen apertura de caminos clandestinos y amedrentamiento con armas de fuego.
«Esta cooperativa ilegal está avasallando a nuestra comunidad, Chuspipata, y sufrimos muchas amenazas. Parte de mi persona también ha salido afectado. Me han roto mi cabeza. Aquí está la foto, mira cómo me han roto mi cabeza. Eso pasó el 30 de enero de este año. La Policía de Coroico no hace nada. Ya nos han roto así con fierros en mi cabeza», relató uno de los comunarios al mostrar imágenes de las lesiones sufridas durante los ataques.

El denunciante explicó que los avasalladores actúan con total impunidad, abren caminos ilegales en la zona y amedrentan a los pobladores con armas. «Están haciendo aperturas de caminos ilegales en la comunidad de Chuspipata. Vienen con gente armada, nos hacen corretear y no hay justicia para nosotros. No hay presencia de la Policía en ese lugar. Mi familia corre riesgo. Mis hermanitos que viven allá, mi mamá más que todo y nosotros estamos cansados ya de esta gente, de esta cooperativa ilegal. Son bien agresivos, andan con armas. Estoy pidiendo justicia», enfatizó.
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Otra de las víctimas narró entre lágrimas el nivel de violencia al que han llegado los usurpadores. «He entrado a mi casa y hay una bala perdida que ha traspasado mi garaje. Entonces, yo lo tomo eso como una amenaza. También me han gasificado. Me han gasificado. De repente es eso para que no haga la denuncia porque sinceramente, ahí estamos corriendo peligro», denunció la comunaria al evidenciar que los métodos de intimidación incluyen ataques directos contra las viviendas.
La mujer identificó a las familias que, según su testimonio, estarían detrás de la venta ilegal de tierras y la explotación minera en la zona.
«Son dos familias. Yo lo voy a decir así, sin miedo. La familia Tito y la familia Sullca, a nombre de la comunidad, están vendiendo minas ilegales. Están loteando nuestros terrenos. Muchos hermanos comunarios de Chuspipata de ahí del lugar ya no estamos, porque se lo han vendido nuestros lotes», apuntó la víctima.
La situación de desamparo es total para los comunarios que ven cómo sus tierras son ocupadas y sus viviendas vandalizadas mientras los responsables actúan con armas y aparente protección.
«Ahora yo a mi casa no puedo entrar, hermano. Cada que voy me lo arruinan el candado o lo rompen. Así andan. Con armas, andan. Entonces, eso es lo que están haciendo a nombre de la comunidad», concluyó el comunario en un llamado desesperado a las autoridades para que intervengan y detengan el avasallamiento que mantiene aterrorizada a la población de Chuspipata.