La distribución que prometió el presidente en campaña electoral se encamina, al menos, desde lo teórico. Las presiones de cívicos e instituciones orientales tienen efectos en el Gobierno

Fuente: Opinión
Se muestran juntos en conferencias. Se sonríen y cruzan elogios. También comparten las mismas palabras para hablar del 50/50. Rodrigo Paz y Luis Fernando Camacho han tejido relaciones políticas que parecen marcar el inicio de una nueva era entre el Gobierno central y la Gobernación cruceña.
Lejos quedaron los tiempos de crispación entre el Ejecutivo y la administración departamental de Santa Cruz, cuando Luis Arce rayaba las distancias con un Camacho que le ofrecía resistencia desde Chonchocoro.
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Ahora, el presidente Paz no oculta su cercanía con el exlíder cívico. Paz ha dado inicio al plan de distribución de recursos 50/50 entre el nivel central y las regiones.
Las presiones desde la región oriental para que se concretice el 50/50 le valieron el cargo a la exviceministra de Autonomías Andrea Barrientos, a quien no le alcanzó con haber pedido disculpas y se vio obligada a renunciar, a inicios del mes en curso, tras volverse blanco de críticas por haber expresado que no se trataba de dar el 50% solo por ostentar “el cargo”.
Aquí, un repaso por el panorama, desde la propuesta de Paz hasta los aplausos de Camacho.
PAZ, SU “PROMESA” Y LAS “COINCIDENCIAS”
En plena campaña de 2025, Rodrigo Paz sacó debajo de su manga la oferta de la agenda 50/50, que apuntaba a la redistribución fiscal con un 50% del Presupuesto General del Estado destinado al nivel central y el otro 50% para los gobiernos regionales y las universidades.
Ya en la piel de Jefe de Estado, rápidamente desde la región oriental ejercieron presión para que se cumpliera lo pactado. El 2 de marzo, apareció junto a Camacho en conferencia. El gobernador le agradeció al Dignatario por haber gestionado la participación de su despacho en encuentros con autoridades de Brasil.
Camacho también celebró la coordinación mutua. “Acabó el sometimiento. Presidente, usted sabe que el pueblo no se deja someter. Por tanto, aplaude la coordinación que hoy tenemos y que vamos a seguir teniendo”, dijo.
Paz respondió al gesto anunciando el inicio del proceso 50/50 con el gabinete ministerial en suelo cruceño. Ello, no sin mencionar que el 50/50 es “una decisión estructural”.
De hecho, utilizó casi las mismas palabras que Camacho usaría luego para referirse a esa figura distributiva: “Es una decisión histórica que trasciende gobiernos”. Vale recordar que el excívico entiende que el 50/50 representa una “causa histórica”.
Bien lo dejó claro el gobernador de Santa Cruz en un balance de ese encuentro con el Presidente. “La demanda del 50% es histórica. No nos devuelven prácticamente nada de lo que aportamos al país. Por lo tanto, esa devolución es una cuestión de historia”.
INCIDENCIA CRUCEÑA
Barrientos reconoció que el camino hacia el 50/50 suponía un proceso, y que resultaba muy difícil definir los plazos para lograrlo. Los cívicos del oriente exigieron su renuncia, pedido que fue compartido por Camacho.
El 6 de marzo, la exsenadora oficializó su alejamiento. “La voz de Santa Cruz se hizo escuchar. La destitución de Andrea Barrientos confirma que las declaraciones que desconocen la autonomía cruceña y el compromiso con el 50/50 no tienen cabida en una discusión que define el futuro de nuestro departamento (…). Que quede claro: la agenda cruceña no es un espacio para improvisaciones ni oportunismos. Es una causa histórica que seguiremos defendiendo con determinación y con la firmeza que Santa Cruz merece”, celebró Camacho.
Para el exdirigente cívico Germán Antelo, “cuando el planteamiento no es claro respecto a qué se distribuye y qué se reparte, genera dudas, peor si se promete que lo van a implementar desde el inicio, y peor aun cuando dicen que es un sueño”.
Fuente: Opinión