Acuerdo entre Emapa y panificadores apunta a garantizar pan a Bs 0,80 y regularizar subvención


La mitad del volumen será devuelta en especie —es decir, en harina— a las federaciones de panificadores en todo el país.

La estatal mpresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa) y la Confederación Nacional de Panificadores de Bolivia (Conapabol) lograron un acuerdo para la devolución de 74 mil quintales de harina, con el fin de asegurar el abastecimiento y mantener el precio del pan de batalla en 0,80 bolivianos.

El mecanismo establece una modalidad mixta 50/50. La mitad del volumen será devuelta en especie —es decir, en harina— a las federaciones de panificadores en todo el país, mientras que la otra mitad será restituida en efectivo, en un plazo máximo de 30 días hábiles.

“Hemos logrado consensos que tiene matices vinculados a una devolución 50/50 de la harina, que representaría 74 quintales a los panificadores y otro 50% vinculado a devolución en dinero que ascendería a 8 millones de bolivianos fijándonos un plazo máximo de 30 días hábiles”, indicó el gerente de Emapa, Sergio Siles.



Pan

El acuerdo también incorpora la provisión de insumos esenciales como azúcar, manteca y levadura. Lo que permitirá sostener la producción y evitar interrupciones en la cadena de abastecimiento de este alimento básico.

Siles destacó que este entendimiento permite cerrar un ciclo de subvención que presentó problemas en su administración. Al tiempo que abre paso a un esquema más ordenado para el sector.

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“Con este acuerdo garantizamos la provisión de pan a nuestra ciudadanía”, acotó el funcionario.

Precios

Por su parte, desde Conapabol se valoró la disposición al diálogo y la capacidad de respuesta del Gobierno frente a las dificultades que enfrentaban los panificadores. Especialmente en el acceso a insumos y la estabilidad de costos.

El acuerdo apunta a dar certidumbre tanto a productores como a consumidores, en un contexto económico desafiante. Además, busca evitar incrementos en el precio del pan de batalla, uno de los productos más sensibles para la economía de los hogares bolivianos.

Con esta medida, se espera estabilizar la producción y garantizar la continuidad del suministro, reduciendo tensiones en el sector y protegiendo el poder adquisitivo.