Para seguir soñando… (y no hablo de fútbol)


El pasado domingo fueron las elecciones subnacionales, las primeras postMAS y las cuartas subnacionales bajo la Ley N° 026/2010. Vale hacer una recapitulación.

Parto de que no coincido con quienes criticaron que a estas subnacionales se presentaran muchas candidaturas (dieciocho aspirantes para alcalde y sus concejales en El Alto y La Paz, por citar sólo mayores cifras) porque lo entiendo desde varios aspectos: todos quieren tener liderazgo —no importan si son “nuevos” o “viejos”, más allá del factor edad— para llenar los espacios desaparecidos del MAS  y de sus organizaciones sociales (y con UCS y ADN borrados, entre otros); con excepción de LIBRE (recién pasado su registro de alianza a organización política y pendiente aún de estructurarse), PDC, MNR, MTS, Unidad Nacional (que no entró con candidatos de esa sigla) y la recién aparecida PATRIA oficialista —espero no olvidar alguno—, los demás eran recién aparecidos de alcance local o regional, lo que conllevaba más atomización. En ese sentido era lógica la profusión y, en consecuencia, muchos magros resultados.

Veamos primero para gobernadores de los nueve departamentos.



En primera vuelta sólo fueron elegidos los Gobernadores de los departamentos de Cochabamba (aunque el viernes en la tarde aún estaba el recuento en 96,11 %, la diferencia de A-UPP con su siguiente era de más de diez puntos, lo que lo constituía ganador legal), Pando (LIBRE-PANDO) y Potosí (AS, resucitando luego de cerca de dos décadas), siendo estos tres los únicos en los cuales el Gobernador elegido podrá contar con una mayoría posible de Asambleístas Departamentales (como éstos se eligen en primera vuelta, en el resto de los departamentos las alícuotas de los que van a segunda vuelta rondan entre un máximo del 36,56 % en Beni para PATRIA-UNIDOS y un mínimo del 9,12 % de NGP en La Paz). Para los otros seis departamentos, la primera vuelta dejaba cinco opciones posibles para PATRIA (Beni, Chuquisaca, La Paz, Oruro y Tarija) y dos espacios para LIBRE (Pando ya asegurado y posible Santa Cruz); pero la confrontación más cerrada quedaba en Santa Cruz con 1,49 % de diferencia entre LIBRE y SPT al 89,34 % de avance de actas computadas. (La confrontación en Santa Cruz es un fenómeno político interesante: dos candidatos ubicados ambos en sectores de derecha-centroderecha, uno joven y nuevo en política —recién surgido en las  nacionales de 2025 como segundo de lista— y otro adulto mayor, habituado en ellas y que lleva al partido que siempre militó —la Falange Socialista Boliviana, mezcla de falangismo español, antimarxismo, nacionalismo y un poco de Doctrina Social de la Iglesia— a su mejores resultados y primera posible victoria desde su fundación por Unzuaga de la Vega en 1937).

Otro caso son las Alcaldías, cuyos ganadores son elegidos en primera vuelta, y cuyo espacio de victoria va desde el 71,55 % de Manuel Saavedra con VOS en Santa Cruz de la Sierra (superior a cualquier otra elección en Bolivia, incluidas las votaciones por el legendario Percy Fernández) hasta el pírrico el 16,75 % de MTS en Potosí, aunque en miembros de los Concejos Municipales a varios los beneficia la distribución d’Hondt que emplea el sistema electoral boliviano; así aseguraron su gobernabilidad VOS que tiene 10 concejales de 11 posibles (una mayoría más que absoluta que le permitirá desarrollar su programa y promesas), PRIMERO TARIJA con siete y APB-SÚMATE (Cochabamba) con seis, quedando por debajo de esas cifras LIBRE-PANDO y PATRIA-UNIDOS (éste en Tarija), ambos con cinco concejales, mientras que en El Alto, La Paz, Oruro y Sucre los Alcaldes electos sólo serán acompañados por tres concejales (UPC, IH, NGP y AGN, respectivamente); menos gobernable aún queda la ciudad de Potosí en la que el ganador, MTS, sólo obtuvo dos concejales.

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En resumen, tras estas subnacionales confirmamos que: adolecemos de organizaciones horizontales nacionales (aunque hay algunas en proceso de ello, como LIBRE y PATRIA), a las que le falta un Proyecto País; PATRIA —imberbe aún en formación— obtuvo espacios departamentales, pero adoleció en capitales o ciudades principales (falta saber las alianzas en adelante); la impronta personalista (onanista) de Lara no cuaja en ningún lugar y, en conclusión, falta un horizonte claro (y no reactivo y a tumbos) por esta y la siguiente gestión desde el Ejecutivo y el Legislativo hacia adentro —que hacia afuera va avanzando con certeza.

Una opción en esta línea es la anunciada días atrás por Samuel Doria Medina Auza: La alianza —oficializada entonces y no tácita como hasta ahora, sobre todo dentro del Ejecutivo— entre UNIDAD (tercero grupo parlamentario desde las elecciones de agosto) y el Gobierno (primero en asambleístas —en número iniciales, al menos—, chueco entre un vicepresidente enturbiado y, por ende, una bancada bastante… incierta).  Sería una buena solución: un Doria Medina con manejo confirmado (como aliado) en Ejecutivo y Legislativo demostraría su propio liderazgo político (fallado en 2005, 2009, 2014 y 2025) y, de yapa ventajosa, no sería francotirador de fuego amigo.

Para seguir soñando… y no despertarnos como en 2020.