El papa León XIV rechaza la guerra en Domingo de Ramos


Desde el Vaticano ante decenas de miles de fieles cristianos, el Papa León XIV en la celebración del Domingo de Ramos en forma firme rechazó los conflictos bélicos librados en Ucrania por más de tres años, la guerra de Estados Unidos en alianza con Israel contra Irán y la contraofensiva del país persa contra los atacantes y Medio Oriente, con ayuda de Rusia con servicio de inteligencia satelital de movimientos de tropas y despliegue de armamento en espacios y tiempos, rechazó de que “Dios justifica la guerra”.

En la homilía el sumo Pontífice presentó a Jesucristo como “Rey de la Paz” e hizo un llamado firme a detener la violencia y las guerras, afirmando que Dios no puede ser usado para justificar el enfrentamiento, y recordando que las heridas de Cristo reflejan hoy el sufrimiento de las víctimas del conflicto, la pobreza y la desconfianza.

Destacó el Papa León XIV, que la paz no es un ideal abstracto, sino el corazón del Evangelio, y el cristiano está llamado a rechazar la violencia y a reconstruir reconciliación en un mundo herido.



Entre palmas y olivos y la entrada triunfal de Jesucristo a Jerusalén, el Papá León XIV invitó a los fieles a caminar hacia la luz, describiendo su pasión como un acto de entrega total por amor a la humanidad. Reflexionó que Jesús no enfrenta la persecución con fuerza ni venganza, sino con mansedumbre y misericordia, transformando el sufrimiento en un regalo de amor para todos.

Uno de los elementos centrales del mensaje fue el contraste entre la figura de Cristo y el clima de violencia que lo rodeaba. Mientras se prepara la guerra, Jesús se mantiene firme como luz en medio de las tinieblas.

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Subrayó el Pontífice: “El que se mantiene firme en la mansedumbre, mientras los demás se agitan en la violencia. “Él, que se ofrece como una caricia para la humanidad, mientras los otros empuñan espadas y palos. Él, que es la ley del mundo, mientras que las tinieblas están a punto de cambiar la tierra. Él, que vino a traer vida, mientras se lleva el plan para condenarlo a muerte”.

León XIV señaló, que la violencia genera solo más violencia. Recordó que el Mesías entra a Jerusalén montado en un asno, cumpliendo la profecía de Zacarías, como señal de humildad y como rechazo explícito del poder militar. Además, se refirió al momento en que Jesús detiene a su discípulo lo que intenta detenerlo con una espada, reafirmando que la violencia solo genera más violencia.

Recordó que el Señor rechaza las plegarias de quienes tienen “las manos llenas de sangre” en una clara advertencia contra cualquier intento de usar la religión como instrumento de guerra.

Líderes de todos los espacios en la guerra de Irán han usado la religión para justificar sus subterráneos de misiles balísticos e intercontinentales. El secretario de Defensa Pete Hegseth, han invocado su fe cristiana para presentar la guerra como la de una nación cristiana que intenta derrotar a sus enemigos con la fuerza militar.

En este plano la Iglesia ortodoxa de Rusia también ha justificado la invasión rusa de Ucrania como una “guerra santa” contra un mundo de la OTAN que considera que se ha sumido en el mal de los males.

En su mensaje final el Papa León XIV conectó el sentimiento de Cristo con las heridas del mudo actual, señaló que en las llagas de Jesús se reflejan las victorias de hoy, los enfermos, los pobres, los abandonados y, especialmente, quienes padecen la guerra y la opresión. “Cristo seguidamente desde la Cruz, afirmó pidiendo misericordia y exhortando a la humanidad a deponer las armas y recordar la fraternidad”.

A la conclusión el sumo Pontífice dijo: “Cristo Rey de la Paz, sigue clamando desde la Cruz ¿Dios es amor? ¿Tengan piedad? ¿Depongan las armas, recuerden que son hermanos?

El Papa León XIV durante el Ángelus del Domingo de Ramos, expresó: “Su profunda preocupación por la situación de los cristianos en Oriente Medio, afectados por el actual conflicto bélico que impide a muchos vivir plenamente los ritos de la Semana Santa”. En esta línea Frank-Walter Steinmeier calificó la guerra como un “error políticamente desastroso”, reflejando el creciente aislamiento de Washington en el escenario global.

Pedro Gareca Perales