Cuba pende de un hilo


 

Verónica Ormachea G.



 

 

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¿Será el fin de revolución cubana castrista? Es muy probable que esta – la que exportó su ideología comunista principalmente a los países latinoamericanos y ha sido el dolor de cabeza de EE.UU. — tenga los días contados.

Esto a raíz de que el presidente de EE.UU. Donald Trump emitió un decreto que impone aranceles y sanciones a los países que suministren combustible a la isla. Esta medida tiene el fin de asfixiarla y ahogarla, y lo está logrando. A esto se suma el embargo impuesto por EE.UU. hace 6 décadas.

Hubo un acercamiento entre ambos países el 2014, cuando Barak Obama y Raúl Castro acordaron lo que se llamó el Deshielo cubano, que dio como resultado el parcial restablecimiento de relaciones diplomáticas. Washington retiró a Cuba de la lista de patrocinadores del terrorismo y abrieron las fronteras para la recepción de remesas y transacciones económicas. Pero en 2017, la situación cambió tras el ascenso de Trump al poder.

Ocurre que la isla ha supervivido a través de décadas, ya que ha sido apoyada por sus aliados ideológicos, como la entonces Unión Soviética. Luego recibió petróleo de Venezuela, Rusia y ayuda de otros países, como México. Pero aquello es algo del pasado.

No hay pueblo que sobreviva a un bloqueo energético tan riguroso. Cuba está viviendo una situación límite. Esta es la peor crisis que está sufriendo el estoico pueblo cubano desde la revolución castrista en 1959.

Los cubanos tienen hambre, sufren de escasez de alimentos, aunque esto no es reciente; la isla es víctima de apagones tan largos que sus habitantes se han visto obligados a cocinar con leña; la escasa comida con que cuentan se les echa a perder porque falta de energía en sus viviendas; no hay medicamentos; tampoco pueden transportarse para ir a sus fuentes de trabajo por la falta de combustible; las calles están inundadas de basura hedionda merodeaba por ratas y de bichos que se han convertido en peligrosos focos de infección porque no hay gasolina para los camiones que levanten la basura. De pronto, en La Habana, se ve a lo lejos, una humareda; son los vecinos que la queman para evitar enfermedades.

Las ciudades están paralizadas y las calles son fantasmales.

A raíz de la grave situación, ha habido protestas y cacerolazos. El pueblo, desesperado, atacó la sede del partido comunista y bajaron la bandera, situación muy simbólica. Y, a pesar de que el gobierno ha liberado a presos políticos, aún hay detenidos.

Hoy, Cuba, a raíz de su situación insostenible, afortunadamente está recibiendo ayuda humanitaria de varios países.

¿Es justo que el pueblo cubano llegue a vivir dicha situación extrema? Es una suerte de estado de guerra. Una situación que ha provocado Trump quien ha dicho que quiere tomar la isla caribeña. La tiene en la mira y quiere dominarla como a Venezuela, aunque la situación de este país aún no es muy clara porque aún sigue la misma cúpula en el poder y no se ha convocado a elecciones.

Es muy probable que la administración Trump tome Cuba más aún si el jefe de la política exterior es el influyente Marco Rubio, hijo de cubanos exiliados. En realidad, los cubanos en Estados Unidos, han planeado volver a La Habana desde el día que llegaron a aquel país. Su eterno sueño dorado ha sido que caiga el régimen castrista y con el retorno a la democracia en la isla.

Ocurre, sin embargo, que por el momento EE.UU. está muy ocupada en la guerra contra Irán, pero lo hará pronto, aunque se ignora cuándo y de qué manera.

El cantante Silvio Rodríguez pidió y recibió un fusil de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) para defender Cuba si la isla es agredida por Estados Unidos. Aquello no fue más que propaganda mediática. La isla no tiene la capacidad de enfrentar al ejército estadounidense.

Lo más probable es que la transición sea pacífica, ya que el presidente Díaz – Canel está dispuesto a negociar. Tal vez ocurra algo parecido en Venezuela, aunque cuando el asalto para apresar a Maduro y su esposa, murieron una treintena de guardaespaldas, que eran cubanos.

Lo ideal sería que se dé una transición pacífica y se llame a elecciones generales libres, justas y democráticas. Aún no se sabe, sin embargo, quien sería la persona que se haría cargo.

El presidente Díaz – Canel estaría dispuesto a negociar con Washington. Se dice, sin embargo, que el verdadero negociador es Raúl Guillermo Rodríguez Castro o “El Cangrejo”. Lo llaman así porque nació con 6 dedos.

Es nieto, guardaespaldas y la persona más cercana al nonagenario Raúl Castro. Este aún sigue al mando como general y se lo considera la persona más poderosa de Cuba.

“El Cangrejo” se reunió de forma secreta con Marco Rubio en la cumbre de CARICOM que se celebró en San Cristóbal y Nieves en febrero pasado. El Secretario de Estado estadounidense, sin embargo, se negó a informar con quién se había reunido.

Se estima que Óscar Pérez – Oliva, quien es sobrino nieto de Raúl Castro asumiría la dirección de la transición. Fue el titular del Ministerio de Comercio Exterior e Inversión y nombrado vice primer ministro de Cuba. Es una figura cercana al poder.

Ambos candidatos, sin embargo, están emparentados con Raúl Castro, lo cual perjudicaría el cambio que desea Washington y la influyente comunidad cubana en EE.UU. que pretende retomar el poder en la isla después de 6 décadas de exilio.