Alertan por ingreso de hachís desde África y desvío de químicos en reunión antidroga regional


Autoridades de ocho países analizan nuevas rutas y modalidades del narcotráfico en encuentro impulsado por la DEA.

El viceministro Erenesto Justiniano y el director de la FECN, Frans Cabrera, en la reunión de este viernes.

eju.tv



Una reunión regional antidroga realizada en Montevideo, organizada por la Drug Enforcement Administration (DEA por su sigla en inglés) puso en evidencia el aumento del tráfico de hachís hacia Sudamérica y el riesgo por el desvío de precursores químicos, temas que son tratados por Bolivia y otros siete países que buscan reforzar la coordinación frente al crimen organizado.

La 2.ª Reunión de Coordinación Regional de la División Cono Sur, organizada por la Administración de Control de Drogas estadounidense convino en que el narcotráfico en la región está cambiando de forma y ampliando sus rutas. Esa fue una de las principales conclusiones de la reunión de coordinación del Cono Sur que concluirá este viernes en Montevideo, en la que autoridades de seguridad analizaron nuevas amenazas vinculadas al tráfico de drogas.

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En el encuentro participaron delegaciones de Uruguay, Brasil, Bolivia y Paraguay en una primera fase, sumándose posteriormente Argentina, Perú, Chile y Colombia, lo que configuró un espacio regional ampliado para discutir estrategias conjuntas.

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, señaló que el primero de esos dos elementos de estudio es el incremento del tráfico de hachís en la región, que ingresa tanto desde África como de Norteamerica, hecho que evidencia la creciente diversificación de los mercados ilícitos y la necesidad de reforzar los mecanismos de control e intercambio de información.

“El segundo aspecto destacado fue la circulación y posible desvío de precursores químicos, en particular el acetato de etilo y el carbonato de sodio, sustancias que pueden ser empleadas en los procesos de producción y refinamiento de drogas ilícitas. Este fenómeno subraya la importancia de fortalecer los sistemas de fiscalización y la coordinación regional para prevenir su uso indebido”, apuntó el Zar antidrogas boliviano.

La reunión regional congrega a representantes de ocho países. Foto: VDSSC

Este escenario confirma que el narcotráfico no solo se mantiene activo, sino que evoluciona constantemente, adaptándose a nuevas condiciones y aprovechando debilidades en los sistemas de control. Frente a ello, los países coincidieron en la necesidad de fortalecer la cooperación internacional, mejorar los sistemas de intercambio de información y avanzar en mecanismos conjuntos de fiscalización.

“Además de los avances en cooperación y fortalecimiento institucional, esos dos temas han cobrado especial relevancia durante las jornadas de trabajo”, puntualizó el viceministro, quien afirmo a continuación que “estos desafíos confirman que el narcotráfico evoluciona constantemente y que la respuesta debe ser cada vez más integral y coordinada a nivel regional”.

La participación de Bolivia en este tipo de encuentros se enmarca en una estrategia más amplia de articulación regional, en un contexto donde las amenazas del crimen organizado requieren respuestas coordinadas más allá de las fronteras nacionales.

“Bolivia reafirma su compromiso de trabajar conjuntamente con los países de la región, fortaleciendo la cooperación internacional y aportando activamente a la seguridad y estabilidad de nuestras sociedades”, explicó la autoridad a cargo de  la lucha contra las drogas a propósito de la nueva filosofía del gobierno del presidente Rodrigo Paz: Bolivia en el mundo y el mundo en Bolivia, estrategia que ha permitido que el país sea parte activa en diferentes escenarios multilaterales.

El encuentro permite consolidar un espacio de articulación regional orientado a fortalecer la cooperación operativa, el intercambio de información y el desarrollo de estrategias conjuntas frente al crimen organizado transnacional. Los hallazgos establecidos en el marco de la cita multinacional reflejan la constante evolución del narcotráfico, que obliga a los Estados a implementar respuestas integrales, coordinadas y sostenidas en el tiempo.