La declaración de William Lai surge tras el encuentro de Cheng Li-wun con el jefe del régimen de Beijing, donde alertó que cualquier concesión puede poner en entredicho tanto la autonomía de la isla como su sistema democrático.

ARCHIVO: El presidente taiwanés, William Lai, durante una conferencia de prensa en Taipéi, en febrero pasado (EFE)
Fuente: infobae.com
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La decisión de Cheng Li-wun, presidenta del Kuomintang (KMT), de reunirse en Beijing con Xi Jinping desató una advertencia pública del presidente taiwanés William Lai sobre los peligros de ceder ante regímenes autoritarios. Lai subrayó que cualquier acercamiento de este tipo con China pone en juego la soberanía y la democracia de Taiwán, señalando que no es posible obtener paz ni libertad a cambio de concesiones al régimen, según informó el medio Taipei Times.
En un mensaje publicado en Facebook, Lai recordó que China lleva años incrementando las presiones militares y acciones de acoso en la región del Estrecho de Taiwán, lo cual ha deteriorado la estabilidad y la paz en Asia oriental. El líder taiwanés recordó además que hoy se cumplen 47 años de la promulgación del Taiwan Relations Act en Estados Unidos, un texto legal considerado fundamental en el marco de la relación bilateral y en el apoyo estadounidense a la isla.
Además, Lai destacó que este acto normativo, en conjunto con las Seis Garantías estadounidenses, simboliza la perdurabilidad de la amistad entre ambos territorios y representa un compromiso común con los valores democráticos y los derechos humanos.
El presidente sostuvo que Taiwán es reconocido como un referente democrático regional, figurando consistentemente entre los países mejor clasificados de Asia en materia de libertades, y ocupando un enclave estratégico en la denominada Primera Cadena de Islas.
También aseguró que el respaldo bipartidista del Congreso de Estados Unidos para la seguridad de Taiwán constituye uno de los mayores consensos políticos en Washington, subrayando que salvaguardar la isla se ha convertido en un componente central de la defensa de la libertad y la democracia en la región, tal como consignó Taipei Times.
Una pantalla gigante transmite noticias que muestran al jefe del régimen chino Xi Jinping estrechando la mano de Cheng Li-wun, presidenta del Kuomintang (KMT), el mayor partido de la oposición de Taiwán, en el Gran Salón del Pueblo en Beijing, China, el 10 de abril de 2026 (Reuters)
Para responder a un contexto de presión militar constante Taiwán incrementó su presupuesto nacional de defensa en 2024 por encima del 3% de su Producto Interno Bruto, alcanzando el estándar de la OTAN, y prevé elevarlo al 5% en 2030.
Lai explicó que su gobierno tiene en trámite un presupuesto especial de defensa a ocho años, que asciende a USD 40.000 millones, destinado a construir un sistema aéreo de defensa multinivel conocido como “T-Dome”. Este sistema busca mejorar las capacidades de guerra asimétrica y se proyecta en cooperación con industrias de defensa de países avanzados como Estados Unidos.
Sin embargo, lamentó que dicha partida presupuestaria se encuentra bloqueada en la Yuan Legislativa por la oposición, lo que a su vez retrasa un plan respaldado, según el presidente, por “cerca del 70% de la población” y por los aliados internacionales de Taiwán.
Lai advirtió que las dilaciones en la aprobación de este presupuesto afectan negativamente la capacidad defensiva del país y ponen en cuestión la confianza internacional en el compromiso de Taiwán con su propia seguridad. También hizo un llamado tanto al oficialismo como a la oposición para deponer las diferencias partidistas frente a amenazas externas y tácticas de “frente unido”, recordando que la seguridad nacional y la defensa no deben ser objeto de disputa, según citó Taipei Times.
En sus palabras: “Estemos unidos, respaldemos el presupuesto de defensa y mostremos al mundo la voluntad, determinación y capacidad de Taiwán de proteger nuestra democracia y libertad adquiridas con esfuerzo”.
Cheng Li-wun propone institucionalizar el diálogo con Beijing
Durante el encuentro sostenido en Beijing con el jefe del régimen chino Xi Jinping, Cheng Li-wun defendió que ambas orillas del Estrecho comparten una base política sustentada en el llamado “consenso de 1992” y en el rechazo a la independencia formal taiwanesa. En esa reunión, Cheng propuso que se construyan mecanismos institucionalizados y sostenibles de diálogo y cooperación, con el objetivo de volver irreversible el desarrollo pacífico entre ambos lados.
Cheng señaló que la paz constituye un “valor moral compartido” y exhortó a dejar atrás la confrontación política para buscar soluciones que eviten el conflicto mediante fórmulas institucionalizadas. Añadió que la población de ambos territorios aspira a relaciones mutuamente beneficiosas y a que las interacciones sean recíprocas.
Durante su intervención, expresó: “Sinceramente espero que algún día en el futuro tenga la oportunidad de ser la anfitriona y recibir al secretario general Xi y a todos ustedes aquí en Taiwán”, utilizando el título de Xi como jefe del Partido Comunista Chino.
La líder del KMT manifestó a Xi su deseo de que los esfuerzos conjuntos impidan que el Estrecho de Taiwán siga siendo un foco potencial de conflicto y, en particular, que no se convierta en un “tablero de ajedrez para la intervención de fuerzas externas”.
Su aspiración es que la zona sea un canal de unión, civilización y esperanza, convirtiéndose en un ejemplo mundial de superación de diferencias y promoción de la paz y el desarrollo. Además, reivindicó la colaboración entre el Partido Comunista Chino y el Kuomintang como una vía para “construir una civilización china moderna que sea ejemplo de integración y prosperidad global”.
Cheng evocó la “visita de la paz” realizada en 2005 por el entonces presidente del KMT, Lien Chan, la cual inauguró una nueva etapa de reconciliación entre ambos partidos, promoviendo hasta la fecha una visión de desarrollo pacífico, según recogió Taipei Times.
