Cuarenta días de guerra, un alto el fuego frágil y un impacto catastrófico en el mercado laboral a causa de los bombardeos de Estados Unidos e Israel. Las autoridades iraníes estiman el costo de las destrucciones en cerca de 270 000 millones de dólares.

Además de los daños militares, los bombardeos de Estados Unidos e Israel han destruido puertos, carreteras y más de 20.000 sitios industriales. El resultado es un mercado laboral gravemente afectado. Los bombardeos también han perturbado las cadenas de producción, especialmente en el sector del acero, clave para la economía iraní.
«El acero es crucial para el 40 % de la industria. La siderurgia no ha sido totalmente destruida, pero cuando la planta de Isfahán es atacada, eso provoca perturbaciones en todas partes», explica Hadi Kahalzadeh, investigador del Instituto Quincy de Washington (Estados Unidos), entrevistado por Nicolás Feldmann, del servicio de economía de RFI.
«En la industria agroalimentaria, faltan latas de conserva para el queso o la leche. La industria automotriz también necesita acero. En total, entre el 40 y el 45 % de la industria iraní corre el riesgo de detenerse».
Colapso del consumo
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Además de una industria ralentizada, el consumo se ha desplomado, con efectos también sobre el empleo.
«El comercio minorista se ha visto fuertemente afectado, ya que los habitantes —especialmente fuera de Teherán o de las grandes ciudades— reducen sus gastos. Numerosos pequeños negocios han tenido que cerrar por falta de clientes: tiendas de ropa, comercios de alimentación. Sin embargo, el comercio minorista y la distribución representan alrededor de cuatro millones de empleos».