Fernando Romero afirma que el Gobierno reconoce la contracción, pero continúa la fragilidad fiscal, dependencia de financiamiento y proyecciones poco realistas.
eju.tv / Video: LHP
El analista económico Fernando Romero afirmó que el Presupuesto General del Estado (PGE) reformulado del 2026 confirma que Bolivia atraviesa una recesión económica y advirtió que, pese a mostrar mayor realismo en sus metas, mantiene debilidades estructurales y algunas proyecciones que pueden ser cuestionadas.
Romero se refirió al documento presentado por el Gobierno, al señalar que no era posible sostener un escenario optimista frente a los datos disponibles. “No podía hacer lo contrario ni ir tampoco en contracorriente. Bolivia está en recesión desde 2024”, sostuvo, al recordar que las cifras oficiales registran una contracción económica del 1,58%.
En ese contexto, indicó que la meta de decrecimiento proyectada por el Ejecutivo de alrededor del 1,28% es más coherente con el escenario actual, aunque aún distante de estimaciones internacionales. “Hubiese sido insensato decir que vamos a crecer en un 2 o 3% cuando todo el mundo está indicando que vas a continuar en recesión”, afirmó.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El analista explicó que la situación responde a problemas acumulados en la economía boliviana desde hace varios años, entre ellos el elevado gasto público, déficits fiscales consecutivos, el endeudamiento, la caída de reservas internacionales y los desequilibrios cambiarios. “Es un escenario no favorable para nada”, advirtió.

Romero también cuestionó los supuestos utilizados en la elaboración del presupuesto, particularmente el precio del petróleo. “Me llama poderosamente la atención que esté fundado en un barril de 64,5 dólares, eso es engañarse a sí mismo”, afirmó, al señalar que el precio podría promediar los 90 dólares debido al contexto internacional. Este jueves, el crudo abrió con 94,12 dólares por barril.
En su análisis, si bien el presupuesto muestra cierta sinceridad en sus metas macroeconómicas, no corrige problemas de fondo. “Es más realista, pero no es lo que necesita la economía”, sostuvo, al observar que no se reduce el gasto público y se mantiene una meta de déficit fiscal del 9,2% del PIB. Sin embargo, el ministro de Economía y Finanzas, José Gabriel Espinoza, afirmó que el gasto corriente redujo en Bs 4 mil millones.
Asimismo, cuestionó el incremento del tamaño del presupuesto. “Está aumentando en más o menos 30 mil millones de bolivianos, muy austero no es”, señaló. El analista también expresó preocupación por el momento en que se presenta el PGE reformulado, al advertir que su aprobación y posterior ejecución corren el riesgo de un retraso significativo. “Estamos ya finalizando abril, recién en el segundo semestre de 2026 vamos a aplicar plenamente ese presupuesto”, afirmó.
En ese sentido, alertó sobre los efectos de operar con dos presupuestos en un mismo año. “Es como cambiar en media carrera un auto, así no se puede manejar una economía”, indicó. A modo de conclusión, Romero subrayó la fragilidad del escenario económico, marcado por la dependencia del financiamiento externo e interno y la incertidumbre internacional. “El presupuesto depende mucho del financiamiento y, además, estamos vulnerables a lo que pasa en el resto del mundo”, refirió.