
“Nos dijeron que el río nos iba a jalar. Que no íbamos a aguantar. Aquí estamos. Último gabinete, con la frente en alto y La Paz de pie”, escribió el alcalde de La Paz, Iván Arias, en sus redes sociales que acompañó con una fotografía junto a su equipo de trabajo en el Gobierno Municipal.
El alcalde paceño afirmó que encara la última etapa de su gestión con sentimientos encontrados, marcados por la satisfacción de haber trabajado con entrega total y la reflexión sobre los desafíos enfrentados durante su administración.
“Me voy con el corazón partido, pero también satisfecho, porque me he entregado completamente a la ciudad”, expresó en el cierre de su gestión municipal.
Arias señaló que, más allá de los resultados y cifras, su gestión estuvo guiada por un compromiso constante con la ciudadanía, destacando que cada acción fue realizada con dedicación y esfuerzo.
En ese marco, sostuvo que uno de los aspectos que reconoce como desafío fue la comunicación de los logros alcanzados, especialmente en los primeros años de gestión.
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También reflexionó sobre la importancia de asumir responsabilidades y aprender de los errores. Señaló que estos forman parte del ejercicio de la función pública y contribuyen al fortalecimiento institucional.
TRANSPARENCIA
Asimismo, destacó que se retira con la tranquilidad de haber actuado con transparencia y sin recurrir a confrontaciones con gestiones anteriores. Resaltó que se priorizó el trabajo técnico y el respeto a los procesos institucionales.
En la recta final de su mandato, Arias reiteró su compromiso con una transición ordenada y transparente, orientada a brindar a las nuevas autoridades toda la información necesaria para la continuidad de la gestión municipal.
La gestión de Arias estuvo marcada por la falta de control del Concejo Municipal debido a la ruptura con sus aliados políticos.
También afrontó acusaciones sobre un manejo inadecuado de la administración municipal, lo que causó una crisis de gobernabilidad. También hubo denuncias de acoso político y traiciones, atribuidas a intereses económicos.
Su gestión también enfrentó procesos penales relacionados con casos de desastres naturales. Uno de ellos, por el deslizamiento en Bajo Llojeta, en noviembre de 2024.
