El ministro de Defensa, Israel Katz, dejó abierta la puerta a una nueva ofensiva al tiempo que reconoció el respaldo israelí a los esfuerzos diplomáticos de Estados Unidos, cuyo alto el fuego con Teherán se extiende en condiciones cada vez más frágiles.
FOTO DE ARCHIVO-El ministro de Defensa de Israel, Israel Katz, y su homólogo griego, Nikos Dendias, hacen declaraciones a la prensa en el Ministerio de Defensa en Atenas, Grecia. 20 de enero de 2026 REUTERS/Louisa Gouliamaki/
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, advirtió este jueves que Israel podría verse obligado a actuar de nuevo “pronto” contra Irán para “garantizar el logro de los objetivos” alcanzados por la ofensiva conjunta lanzada junto con Estados Unidos desde finales de febrero. La advertencia, formulada durante una ceremonia castrense en Jerusalén, llegó en uno de los momentos más delicados de las negociaciones entre Washington y Teherán, que acumulan semanas de avances bloqueados y plazos incumplidos.
“Apoyamos estos esfuerzos y brindamos el respaldo necesario, pero es posible que pronto debamos volver a actuar para garantizar el logro de los objetivos”, afirmó Katz según una nota distribuida por su ministerio. El funcionario subrayó que, tras la campaña militar, Irán “ha sufrido duros golpes” que lo han hecho “retroceder años en todos los ámbitos”, en referencia al daño infligido a sus capacidades nucleares, su estructura de mando y su infraestructura de defensa aérea.
Las declaraciones de Katz se producen en un contexto de negociaciones estancadas. Desde que Trump anunció un alto el fuego de dos semanas el 7 de abril, Estados Unidos e Irán celebraron conversaciones directas en Islamabad bajo mediación pakistaní, pero no lograron alcanzar un acuerdo marco. Teherán exige el levantamiento del bloqueo naval estadounidense en el estrecho de Ormuz como condición previa a cualquier entendimiento sobre su programa nuclear; Washington se niega a ceder ese punto hasta que exista un acuerdo definitivo. El propio Trump reconoció que la última propuesta iraní era “muy improbable” de ser aceptada.
La guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán se inició el 28 de febrero con bombardeos aéreos sorpresivos sobre instalaciones nucleares y militares iraníes, tras meses de negociaciones fallidas que se remontan a abril de 2025. La inteligencia israelí había alertado de que Irán acumuló uranio enriquecido suficiente para producir hasta quince armas nucleares en cuestión de días. El líder supremo, Alí Jamenei, murió en los bombardeos posteriores; su hijo Mojtaba Jamenei asumió el cargo en medio de una profunda crisis institucional.
Una densa nube de humo sale de un almacén de combustible alcanzado por un ataque de Estados Unidos e Israel, en Teherán, Irán, el 8 de marzo de 2026 (AP Foto/Vahid Salemi, archivo)
Katz también se refirió al frente libanés, donde Israel mantiene ocupada una franja del sur del Líbano bajo el argumento de establecer una zona de seguridad frente a Hezbollah. “Debemos completar la tarea de asegurar la eliminación de la amenaza para los residentes del norte y para el Estado de Israel”, dijo, y añadió que el ejército destruirá la infraestructura del grupo terrorista chií hasta la “línea amarilla”, la divisoria a partir de la cual están apostadas sus tropas.
Un alto el fuego entre Israel y Líbano entró en vigor el 16 de abril, pero su vigencia se ha erosionado con rapidez. El jefe del Estado Mayor israelí, teniente general Eyal Zamir, declaró que en la práctica “no hay alto el fuego” en el sur libanés, y el primer ministro Benjamin Netanyahu acusó a Hezbollah de “desmantelar” la tregua. El Ministerio de Salud libanés contabilizó entre el 2 de marzo y el 26 de abril 2.509 muertos y 7.755 heridos por ataques israelíes. El secretario de Estado Marco Rubio reconoció que Washington es consciente de los ataques durante la tregua, pero afirmó que instó a Israel a mantener respuestas “proporcionales y selectivas”.
La postura de Katz refleja la tensión estructural que atraviesa la estrategia israelí: sostener el respaldo formal a las negociaciones de Washington mientras mantiene abierta la opción militar en dos frentes. Si un eventual acuerdo entre Estados Unidos e Irán podrá contener también las ambiciones de Tel Aviv en el Líbano es la pregunta que sobrevuela sin respuesta la diplomacia regional.