La obra fue entregada el jueves, en el último acto oficial del gobernador Marco Antonio Copa.

Tiene el mismo título, las mismas dimensiones y conceptos, refleja el mismo hecho histórico y los mensajes de su autor, pero no es una réplica. El autor del cuadro que fue entregado el jueves, en el Museo Departamental El Cabildo, Saulo Mariscal, aclara que su obra es una reinterpretación de la “Entrada del virrey Morcillo en Potosí”, de Melchor Pérez de Holguín, que está fechada en 1716.
Aunque el encargo de la Gobernación era una réplica, Mariscal advirtió que, debido a la fama del cuadro, eso podría entrañar complicaciones, y habría que tramitar permisos de su propietario, el Museo de América, que tiene sede en Madrid, España. “Sí se puede (hacer réplicas), pero otro museo no puede replicar exactamente una obra famosa de otro museo y exhibirlo como parte de su colección, eso daría lugar a problemas legales”, advierte.
La complicación está, entonces, en el hecho de que el cuadro es para un museo, el del Cabildo, que lo añadirá a su colección, que será la que sea exhibida en su exposición permanente, así que una alternativa para evitar problemas legales es la reinterpretación; es decir, una versión que la diferencie de la original.
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Por tanto, el cuadro entregado el jueves se basa en todos los conceptos del cuadro de Holguín, incluyendo sus elementos y la distribución espacio-temporal, pero existen diferencias. Por lo que se puede ver por ahora, puesto que todavía le faltan detalles, es que Mariscal ha aplicado criterios de arquitectura gráfica para representar a las calles de la zapatera y San Martín, la actual calle Hoyos, con la proyección debida, distinta al original, que está pintado en un solo plano. También hay diferencias anatómicas pues el pintor ha aplicado a los personajes del cuadro las proporciones correspondientes a los seres humanos, un detalle que no era muy tomado en cuenta por los artistas del periodo virreinal. Con esas diferenciaciones, el cuadro no es una réplica, sino una reinterpretación.
El original está en el Museo de América, porque fue el que lo compró, pero en España. Joakim W. Olañeta, que es magister en historia del arte especializado en arte colonial latinoamericano, ha establecido que fue encargado a Holguín por uno de los sobrinos del virrey Morcillo, fray Pedro Mejía y Morcillo, con el expreso propósito de regalárselo a su tío para que este se lo lleve a su solar familiar, ubicado en Villarrobledo, Albacete. Terminada la obra, probablemente en un año posterior a 1716, fue enviada hasta allá. “Entrando al siglo XX el gran lienzo fue propiedad de la familia Amusco en Toledo, a unos 180 kilómetros de Villarrobledo. Los Amusco lo vendieron al Estado español hacia 1951, para que formara parte de la colección del Museo de América en Madrid”, publicó Olañeta.