El barco Jin Hui fue identificado por navegar con bandera siria falsa y estar incluido en listados de la Unión Europea y Reino Unido

La Guardia Costera de Suecia, junto con efectivos de la Policía, abordó este domingo el petrolero Jin Hui al sur de Trelleborg, en aguas próximas al estrecho que separa el Báltico del mar del Norte. El buque, de 182 metros de eslora y bandera siria, era seguido desde hacía días por las autoridades suecas, que lo identificaron como parte de la red de buques que Rusia utiliza para exportar crudo al margen de las sanciones impuestas por la invasión de Ucrania. Es la quinta intervención de este tipo llevada a cabo por Suecia y la tercera centrada específicamente en cuestiones de navegabilidad.
La Guardia Costera informó en un comunicado que el abordaje se produjo alrededor de las 12.00 GMT, cuando el Jin Hui navegaba aparentemente sin carga en dirección al Báltico. Las autoridades señalaron que el buque figuraba en varias listas de sanciones internacionales, entre ellas las de la Unión Europea y el Reino Unido, y que existen indicios de que su bandera siria sería falsa. El ministro sueco de Defensa Civil, Carl-Oskar Bohlin, publicó en la red social X que se trata de “otro buque sospechoso de formar parte de la flota fantasma rusa”.
La llamada flota fantasma es un entramado de cientos de petroleros antiguos, de propiedad opaca y seguros no reconocidos por los mercados occidentales, que Moscú ha ido construyendo desde que las potencias occidentales impusieron sanciones a sus exportaciones energéticas tras la invasión de Ucrania en febrero de 2022. Estos buques operan bajo banderas de conveniencia, cambian de nombre con frecuencia y suelen desactivar los sistemas de rastreo para eludir los controles. En enero de 2025, solo el Departamento del Tesoro de Estados Unidos añadió a la lista negra a cerca de 180 embarcaciones vinculadas a esta red.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
El Báltico se ha convertido en el principal escenario de tensión entre los países de la OTAN y esta flota clandestina. Desde que Rusia invadió Ucrania y Suecia y Finlandia se incorporaron a la Alianza Atlántica, la región ha registrado una serie de incidentes que van desde el corte de cables submarinos de fibra óptica hasta intentos de espionaje. El petrolero Eagle S fue detenido por Finlandia en diciembre de 2024 tras ser señalado como responsable de dañar el cable eléctrico Estlink-2, que une ambos países. En enero de 2025, Suecia inmovilizó un granelero sospechoso de haber dañado con el ancla un cable de fibra óptica propiedad de Letonia.
La presión diplomática y legal ha ido en aumento. En diciembre de 2024, doce países europeos —entre ellos Suecia, Alemania, Polonia, Dinamarca y los tres Estados bálticos— firmaron un acuerdo de cooperación para frenar las actividades de la flota encubierta. La UE aprobó ese mismo año un decimoséptimo paquete de sanciones que afecta a casi 200 buques vinculados a Rusia. Estocolmo, por su parte, anunció nuevas normas de control de embarcaciones extranjeras en el Báltico a partir del 1 de julio de 2025, con el compromiso de compartir la información recabada con los aliados y las bases de datos de aplicación de sanciones.
La operación del domingo pone de relieve la creciente disposición de los países escandinavos a actuar con firmeza, incluso en situaciones que rozan los límites del derecho marítimo internacional. Según expertos citados por Lloyd’s List, el abordaje e inspección de buques sospechosos en alta mar o en zonas económicas exclusivas es posible cuando lo permite la Convención de Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Unclos) o cuando se obtiene el consentimiento del Estado del pabellón. La presunta falsedad de la bandera siria del Jin Hui habría facilitado, en principio, la intervención.
La amenaza no es solo económica. Fuentes de inteligencia europeas y la Armada sueca han señalado que algunos de estos buques llevan antenas y equipos de transmisión que no corresponden a embarcaciones mercantes ordinarias, lo que apunta a funciones de vigilancia y recopilación de inteligencia sobre las actividades navales y aéreas de la OTAN en el Báltico. El nuevo jefe de inteligencia exterior del Reino Unido advirtió recientemente que Rusia opera “justo por debajo del umbral de la guerra” con tácticas de zona gris que incluyen actividad marítima agresiva. El caso del Jin Hui, cinco meses antes de que entren en vigor las nuevas normas de control suecas, ilustra hasta qué punto el Báltico ha pasado de ser una vía de tránsito pacífica a convertirse en un espacio de disputa permanente entre Moscú y Occidente.