El viceministro reconoce un escenario crítico de seguridad y anuncia decisiones operativas inmediatas, con despliegue en calles y coordinación entre todas las instituciones del Estado.

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda, afirmó este domingo que el Gobierno asumió acciones directas frente a la ola de violencia en Santa Cruz tras la reunión interinstitucional de emergencia de la pasada jornada, en la que participaron autoridades del Ejecutivo, la Policía, la Fiscalía, el sistema judicial y sectores civiles, con el objetivo de enfrentar el avance del crimen organizado y los sicariatos.
En la publicación hecha en sus redes sociales, el viceministro reconoció la gravedad del momento y asume que la respuesta del Gobierno debe ir más allá de lo declarativo. “No fue una reunión para sacarnos una foto. Fue una reunión para tomar decisiones”, sostuvo Justiniano, al describir el encuentro desarrollado en Santa Cruz. La afirmación se produce por la creciente preocupación ciudadana, tras una seguidilla de hechos violentos que expusieron la presencia de estructuras criminales en ese departamento.
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“Santa Cruz está viviendo días difíciles. Hay preocupación en las familias, en los barrios, en los sectores productivos y en las instituciones”, señaló. Lejos de minimizar la situación, la autoridad antidrogas planteó que el Estado debe asumir esa percepción social como un elemento central de la política de seguridad. “Esa preocupación hay que escucharla con respeto, no minimizarla”, afirmó.

El conjunto de medidas definido apunta a recuperar control territorial y coordinación institucional, elementos que, según el propio Gobierno, habían perdido eficacia. Entre las decisiones más relevantes está la reactivación del Consejo Sectorial Nacional de Seguridad Ciudadana, en el marco de la Ley 264, además del refuerzo en zonas críticas y fronterizas.
A esto se suma la creación de una unidad operativa especializada en Santa Cruz, en línea con lo ya anunciado por autoridades en días previos. Pero el énfasis no está solo en la estructura, sino en la ejecución. “Después de la reunión, la Policía salió a la calle. Hubo operativos, controles, patrullaje y presencia en puntos sensibles de la ciudad”, sostuvo.
El mensaje central apunta a una idea concreta de política pública: “La seguridad no se recupera con discursos. Se recupera con presencia, coordinación y resultados”.

Las declaraciones se enmarcan en un escenario que ya había sido reconocido por autoridades en las últimas horas. El comandante de la Policía, Mirko Sokol, admitió que “estos grupos criminales se han ido enraizando” en Santa Cruz, mientras el Gobierno reactivó mecanismos institucionales y desplegó operativos tras la aprehensión de más de 55 personas vinculadas a estas estructuras.
A ello se suma la creación de un grupo táctico especializado y el refuerzo de presencia policial en zonas sensibles, medidas que buscan contener una dinámica criminal que no se generó recientemente, sino que se consolidó en los últimos años, según explicación de las propias autoridades tras la reunión de la pasada jornada.
El mensaje del viceministro es un reconocimiento de que el Estado asume que enfrenta una estructura organizada, no hechos aislados. “No vamos a negar la gravedad del momento, pero también la gente tiene derecho a saber que el Estado está actuando”, afirmó. En esa línea, planteó una línea de trabajo que resume la estrategia estatal y es que “aquí hay una decisión tomada: enfrentar al crimen organizado con firmeza, inteligencia y trabajo sostenido”.
“Esto no se resuelve en un día. Pero se empieza como corresponde: de frente, en la calle y con todas las instituciones trabajando. Vamos a sostener este esfuerzo”, sentenció.