Tarija: El poder del Prosol y la 1720: Por qué el campo votó por CDC


Cambio de mando en Tarija.

El recuerdo del programa solidario comunal, que dejó de ser un bono individual con el MAS para convertirse en un plan de inversión administrado por dirigentes, resultó clave además del rechazo al oficialismo.

El poder del Prosol y la 1720: Por qué el campo votó por CDC



El Prosol de Cossío entregaba bonos individuales

 

Entre los varios factores que explicaron la victoria de Camino Democrático al Cambio en las elecciones del 19 de abril hay uno que merece análisis aparte: el Prosol, además de los propios conflictos abiertos por el Gobierno, como la recalificación de tierras de la Ley 1720, que acabaron salpicando al candidato de Patria.

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CDC ganó a nivel departamental con el 71% y ganó en todas las provincias. En Cercado llegó al 72%; en el Gran Chaco al 68% y en las provincias más rurales osciló entre el 74% de Arce, el 71% de Avilés, el 70% de Méndez y el 65% de O’Connor, sin embargo, llamó especialmente la atención la votación en el área rural de Cercado.

María René Soruco ganó en la inmensa mayoría de las comunidades rurales frente a la propuesta de Adrián Oliva, que llegaba con el amparo del presidente del Estado Rodrigo Paz. El volumen de voto además fue abrumador, superando el 80% de la votación en casi todas las comunidades -Guerra Huayco, San Mateo, Monte Centro o Pinos y llegando al 90% en comunidades como Gamoneda, Chaupicancha o Yesera Sud.

La Ley 1720

Durante la campaña de la segunda vuelta estalló una de las “bombas” que se ha convertido en caballo de batalla: la recalificación de tierras pequeñas en tierras medianas o empresariales bajo el proyecto de Ley 175 que luego se convirtió en la Ley 1720 y que el presidente firmó en una de las grandes ferias de ganadería de Santa Cruz.

Quienes defienden la Ley señalan que es “voluntario” y que permitirá a los campesinos utilizar su terreno como cualquier bien financiero; quienes la critican advierten intereses especulativos, advierten la larga experiencia de despojo y, en la práctica, señalan que podrá ser embargable.

El volumen de votación de la segunda vuelta en el área rural puede relacionarse directamente con ese conflicto nacional, pero también al recuerdo de un proyecto que sigue vigente y que se inició justamente bajo el mandato de Mario Cossío, arrancado por un Luis Alfaro – dirigente de la Federación Campesina, exdiputado del MAS y primer librepensante tarijeño en 2015 – a punta de bloqueo y dinamitazo.

El peso del Prosol

El argumento original de 2006 que sustentaba la creación del Programa Solidario Comunal (Prosol) era el de articular un mecanismo que garantizara la inversión de parte de las regalías departamentales, que entonces iban en aumento exponencial.

El programa salió adelante con una Ley nacional y Mario Cossío la acabó adaptando a su dinámica: El Prosol se tradujo en un bono de 2.500 bolivianos de la época que se entregaba nominalmente a cada comunario y que este empleaba en lo que mejor consideraba. Técnicamente se justificaba el traspaso de fondos públicos a privados en el marco de la Ley para fomentar la producción agraria.

Era un bono como otro cualquiera de los que se conocen en diversos países sin demasiada base ideológica, aunque existía: el dinero iba a cada individuo y este decidía que hacer con él.

Con la caída de Cossío, Lino Condori (MAS) tomó el poder de la Gobernación y lo sostuvo durante cuatro años y medio, precisamente los de mayor cantidad de recursos disponibles. El MAS no solo mantuvo el programa, sino que elevó su dotación exponencialmente: 4.500 al segundo año, a lo que se le sumaron 1.500 bolivianos para proyectos de agua, sin embargo, el giro ideológico en su gestión abrió otras puertas.

El MAS convirtió el bono individual en un bono comunal, es decir, las directivas de la comunidad administraban los recursos para gestionar los proyectos que la misma comunidad debía definir. Técnicamente se trataba de abordar proyectos más grandes que dieran mayores beneficios, sin embargo, la dinámica abrió enormes boquetes a la corrupción: licitaciones amañadas, proyectos que nunca se construyeron, la multiplicación de comunarios en diversas comunidades e incluso la creación de comunidad fantasma que se llevaban un saco de recursos sin existir.

Los recursos

Según el informe final del Gobernador Óscar Montes, el Prosol ocupó 170.619.750 bolivianos durante los cinco años de gestión de la Gobernación beneficiando a unas 14.900 familias de 330 comunidades.

Según el mismo informe, el 40 por ciento se ha destinado a numerosos proyectos de riego por goteo, tecnificado y la construcción de reservorios; el 37 por ciento se ha destinado a la compra de maquinaria, principalmente tractores y un 12 por ciento a la implementación de producción de alto valor. Además se han implementado algunos proyectos para infraestructuras de acopio, mejoras genéticas, semillas y otros.

Las apuestas de CDC en el agro

La gobernadora María René Soruco asumió que llega a una Gobernación con múltiples limitaciones técnicas y económicas, pero confía en encontrar fórmulas para poder reactivar la economía departamental y recuperar la autonomía. El pasado viernes lo expresó con nitidez en la reunión de gobernadores con las discrepancias en la concepción del “pacto 50-50”.

En el programa electoral, CDC apostó claramente por incentivar la producción de alto valor en el departamento – vid, frutos rojos, frutos secos, etc., – para no solo sostener las familias, sino también para dar un salto cualitativo en el valor de las exportaciones, aprovechando mejor los recursos.

Si el Prosol trajo viejos recuerdos, el pulso de la primera legislatura entre Cossío y el entonces dirigente campesino Luis Alfaro también marcó la época. Veremos cómo han cicatrizado las heridas.