Bolivia y Brasil endurecen ofensiva regional contra el narcotráfico; Justiniano afirma que se apunta a todo el circuito


El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas advierte que el crimen organizado ya opera regionalmente y exige respuestas coordinadas, operativas y con resultados concretos.

 



eju.tv

El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda, afirmó este miércoles en Santa Cruz que Bolivia y Brasil ingresan a una etapa “más operativa” en la lucha contra el narcotráfico y las economías ilícitas, durante la instalación de la XIII Comisión Mixta sobre Drogas y Temas Conexos, un encuentro bilateral enfocado en inteligencia, control químico y acciones conjuntas contra estructuras criminales transnacionales.

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El mensaje del Gobierno boliviano es directo, el problema ya no puede abordarse únicamente desde la interdicción tradicional. “Si no golpeamos el dinero, el crimen se reconstruye. Y si no controlamos las sustancias químicas, la producción ilícita a gran escala encuentra espacio para operar”, afirmó Justiniano.

La comisión binacional apunta al corazón logístico y financiero del narcotráfico: el lavado de activos, los precursores químicos y las redes que sostienen la producción y circulación de droga en la región. El encuentro se desarrolla en Santa Cruz de la Sierra, una región estratégica por su conexión con corredores fronterizos utilizados por organizaciones criminales para el movimiento de cocaína, insumos químicos y recursos ilícitos.

El viceministro dejó claro que la comisión no puede quedar en un intercambio protocolar entre autoridades. “Esta reunión no debe ser solamente protocolar, sino un espacio para definir acciones concretas”, sostuvo. Entre esas acciones figuran:

  • intercambio de inteligencia
  • oficiales de enlace
  • operativos coordinados
  • control de sustancias químicas
  • investigación financiera
  • cooperación jurídica internacional

La lógica es clara: el crimen organizado ya trabaja regionalmente y el Estado busca responder con el mismo nivel de articulación. “El crimen organizado trabaja de forma regional; los Estados también tenemos que responder de forma regional”, afirmó Justiniano. La frontera como eje crítico. Bolivia y Brasil comparten una de las fronteras más extensas y sensibles de Sudamérica en materia de narcotráfico y contrabando.

La región fronteriza ha sido históricamente utilizada para el traslado de droga, combustible, armas y sustancias químicas destinadas a laboratorios clandestinos. Por eso, uno de los ejes centrales del encuentro es fortalecer mecanismos de coordinación en tiempo real y mejorar la capacidad operativa conjunta. La agenda incluye reducción de oferta de drogas, desarticulación de organizaciones criminales, monitoreo de cultivos, prevención y lavado de activos.

La reunión ocurre en un momento en que las organizaciones criminales transnacionales tratan de consolidar su presencia regional y por el avance de economías ilícitas ligadas al narcotráfico y la minería ilegal. El énfasis en investigación financiera y control químico muestra un cambio importante de enfoque: afectar no solo la droga, sino la estructura económica que sostiene al crimen organizado.

La XIII Comisión Mixta Bolivia–Brasil apunta a transformar la cooperación bilateral en una plataforma operativa permanente. “Esta Comisión Mixta debe dejarnos resultados concretos”, advirtió Justiniano. El desafío es pasar de los acuerdos políticos a una respuesta regional capaz de seguirle el ritmo a redes criminales que hace tiempo dejaron de operar dentro de una sola frontera.