El presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), Klaus Frerking, denunció que existen intereses externos que estarían desinformando sobre la Ley 1720.
Fuente: Red Uno
Stefany Beatriz Guzmán Nuñez
El sector productivo boliviano se ha declarado en estado de emergencia tras el anuncio del Gobierno Nacional sobre la posible abrogación de la Ley 1720 de conversión de tierras.
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Klaus Frerking, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO), calificó la medida como un «retroceso» que atenta directamente contra la seguridad jurídica y el crecimiento económico del pequeño productor privado, quien representa el 90% de los títulos individuales en el país.
Frerking sostuvo que la ley forma parte de una agenda productiva de largo plazo y que su objetivo es brindar herramientas a los pequeños productores con títulos individuales privados para acceder a financiamiento, invertir y mejorar su productividad de manera voluntaria.
Durante la entrevista en el programa Que No Me Pierda, denunció la existencia de una «mano negra» —presuntamente vinculada a organismos internacionales— que estaría manipulando a las comunidades indígenas para generar un rechazo infundado.
«Esta ley es muy clara: no afecta a las TCO, no afecta a las comunidades, no afecta a los pueblos indígenas. Esto es para títulos individuales privados, no hay donde perderse», enfatizó Frerking.
“Tienen de una vez por todas que explicar a la gente por qué a estas organizaciones les conviene que el pobre siga siendo pobre”, manifestó.
Finalmente, anunció que el sector agropecuario sostendrá reuniones a nivel nacional con las siete cámaras departamentales, además de un encuentro de emergencia en Santa Cruz, previsto en Montero, donde se evaluarán posibles medidas de presión si se concreta la abrogación de la ley.
El debate sobre la Ley 1720 continúa abierto en la Asamblea Legislativa, mientras crece la tensión entre sectores productivos y organizaciones sociales movilizadas.
