Justiniano propone a Brasil una acción conjunta contra la producción de coca ilegal


La máxima autoridad de la lucha contra las drogas sostiene que la interdicción tiene límites y plantea concentrar esfuerzos en cultivos ilegales y control químico.

Una vista general de la reunión entre las delegaciones de Baril y Bolivia. Fotos: VDSSC

eju.tv



El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano Urenda, pidió este jueves apoyo técnico y operativo de Brasil para fortalecer la erradicación de cultivos ilegales de coca en Bolivia y sostuvo que la lucha antidroga debe enfocarse también en el origen y causas de la producción de cocaína.

Justiniano afirmó que Bolivia necesita complementar la interdicción con acciones más fuertes sobre la producción de la coca ilegal. “Si nosotros solamente nos enfocamos en interdicción, tenemos un cupo máximo al que podemos llegar”, señaló, para después sostener que la eficacia internacional de la interdicción oscila entre el 10% y el 15%.

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“Si trabajamos para que no se produzcan esas 100 toneladas de cocaína, el impacto puede ser mayor”, afirmó. En consecuencia, la autoridad señaló que Brasil es el principal aliado estratégico de Bolivia en la lucha antidrogas. “Un 80% de la cocaína producida en Bolivia se va principalmente al Brasil”, refirió.

El representante de la Policía Federal de Brasil, Felipe Tavares Seixas y el viceministro Ernesto Justiniano

Justiniano también alertó sobre la necesidad de establecer controles más rigurosos a las autorizaciones de químicos. “Queremos pasar de comprobar papeles a comprobar realmente si lo que está en los papeles es correcto”, sostuvo; y remarcó una premisa que acuña de manera recurrente: “sin sustancias químicas no hay producción ilícita a gran escala”.

Bolivia busca ahora reforzar una estrategia regional orientada no solo a decomisar droga, sino a reducir producción, cortar suministro químico y atacar las finanzas del crimen organizado.

“Esta matriz debe convertirse en una hoja de ruta real de trabajo entre Bolivia y Brasil: con canales activos, intercambio de información, operaciones coordinadas, control químico, planificación para la erradicación de cultivos ilegales, monitoreo técnico, prevención, investigación financiera, cooperación jurídica y resultados concretos para nuestros pueblos”, concluyó.