Los marchistas nocturnos rechazan las protestas de mineros y maestros que generaron violencia este jueves.
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La Central Obrera Boliviana acordó un paro indefinido en un ampliado el pasado 1 de mayo. Entre las demandas expuestas se mencionaba un incremento salarial (a pesar que ya se dispuso uno desde enero de este año) y la exigencia de la abrogación de la Ley 1720. El pasado miércoles 13 de mayo, la norma fue abrogada. Otra de las demandas asumidas por la COB se relaciona con los daños provocados por la gasolina desestabilizada, que YPFB aseguró que no volverá a ocurrir.
A las movilizaciones impulsadas por la COB se sumaron sectores como el magisterio y los mineros, además de los bloqueos de carretera protagonizados por sectores afines a la anterior gestión de gobierno del MAS. En la última semana, y precisamente desde estos sectores, se ha elevado el pedido de renuncia del presidente Rodrigo Paz.
Maestros y mineros protagonizaron una de las jornadas más violentas en la sede de Gobierno con desmanes por todo el centro paceño y en inmediaciones del ministerio de Educación. El paso de las plataformas provocó la protesta de los transportistas que no trabajaron en el día por la gasificación y en la noche les obstruyeron los marchistas.
El blanco de estos grupos es el expresidente, Evo Morales, quien consideran el responsable de la crisis social que atraviesa el país y lo ven como protagonista de las movilizaciones que hay en La Paz, principalmente.
Entre los manifestantes estaba el exdiputado, Beto Astorga, que fue uno de los que salieron a las calles en 2019 y producto de esas acciones fue incluido por Comunidad Ciudadana en las listas de las elecciones de 2020.

