Feliciano Vegamonte insistió ante la prensa internacional en la existencia de fallecidos, pese a que la denuncia fue desmentida con pruebas fehacientes.
eju.tv / Video: RFI
Feliciano Vegamonte, quien se presenta como ejecutivo de la Confederación Sindical Única de Trabajadores Campesinos de Bolivia (CSUTCB) afín al evismo, sostuvo ante Radio Francia Internacional (RFI) que las movilizaciones buscan la dimisión del mandatario, pese a que el Gobierno apenas lleva seis meses de gestión; además, volvió además a insistir en versiones sobre fallecidos durante las protestas, extremo que fue negado de manera oficial.
El pasado 16 de mayo, hubo denuncias sobre el fallecimiento del dirigente campesino Rubén Callisaya Marca como consecuencia de los operativos policiales y militares ejecutados en la ciudad de El Alto, en medio de la jornada de desbloqueos; sin embargo, en su cuenta de Facebook, una funeraria, en una publicación del sábado 9 de mayo a horas 23:41 publicó una esquela sobre el fallecimiento de esa persona con la misma fotografía utilizada para la acusación.
Ante RFI, Vegamonte declaró que “tenemos muchos detenidos, hay heridos y también hay fallecidos, pero aún así el pueblo va a mantener las movilizaciones, porque no podemos aceptar que las transnacionales vengan a adueñarse de nuestros recursos”, en alusión a una supuesta entrega de concesiones a empresas internacionales que no se efectuó hasta la fecha, ni tampoco hubo anuncio alguno del gobierno actual sobre alguna intención al respecto.
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En la entrevista difundida por RFI, Vegamonte sostuvo que existe un ‘descontento del pueblo boliviano’ y responsabilizó directamente al Gobierno por la crisis económica y social que atraviesa el país. “El gobierno de Rodrigo Paz, en seis meses, ha desmantelado totalmente la economía del pueblo boliviano”, afirmó para luego señalar que “por tanto hay ese descontento del pueblo boliviano, y por eso el pueblo está movilizado”.
Las declaraciones fueron realizadas mientras la marcha denominada “Por la vida y para salvar Bolivia”, impulsada por sectores campesinos e indígenas afines a Evo Morales, ingresaba a La Paz. Aunque las movilizaciones comenzaron hace semanas con reclamos vinculados a la escasez de combustible, inflación, dólares y abastecimiento, el propio Vegamonte terminó por reconocer ante el medio francés que el eje político de las protestas pasó a ser la salida anticipada del mandatario.

“Esto puede durar semanas, meses, no importa, pero la consigna del pueblo es que Rodrigo Paz debe alejarse del Palacio. Eso significa renuncia de Rodrigo Paz y su gobierno, porque el pueblo boliviano le dio un tiempo para que pueda resolver los problemas estructurales y, por tanto, hay ese descontento, y la consigna ya es una postura de todo el pueblo boliviano”, afirmó, pese a que la exigencia solamente está respaldada por unos cuantos sectores sociales históricamente afines a Evo Morales.
RFI reportó que las protestas actualmente se desarrollan “a favor de la dimisión del presidente Rodrigo Paz” y que distintos sectores movilizados endurecieron su discurso contra el Gobierno. La admisión resulta relevante porque el Ejecutivo sostiene desde hace días que detrás de los bloqueos existe un intento de desestabilización política impulsado por sectores vinculados al evismo y no solamente reivindicaciones sociales o económicas.
El propio Gobierno denunció que las protestas dejaron de responder exclusivamente a demandas sectoriales y comenzaron a concentrarse en forzar la renuncia presidencial. El elemento que llamó la atención en las declaraciones del dirigente evista fue la insistencia de sectores movilizados en sostener versiones sobre supuestos fallecidos en sus filas durante los enfrentamientos registrados en La Paz y El Alto.
Por el contrario, el Gobierno reiteró públicamente que las fuerzas del orden actuaron bajo criterios de contención y sin uso de armas letales, precisamente para evitar un escenario de derramamiento de sangre. El viceministro de Defensa Social y Sustancias Controladas, Ernesto Justiniano, afirmó horas antes que la instrucción fue “evitar una tragedia, proteger vidas y actuar con proporcionalidad”. No hubo armas letales en las filas policiales, añadió.
La sede de Gobierno continúa afectada por bloqueos, marchas y protestas impulsadas por organizaciones campesinas, sindicales y sectores afines al evismo. Durante las últimas horas se registraron enfrentamientos, ataques a vehículos, agresiones a civiles y hechos vandálicos en distintos puntos de La Paz y El Alto, los grupos radicalizados dejaron como saldo once policías heridos y un número indeterminado de civiles que también fueron agredidos.