Juan Manuel Peña: «En el Mundial tuvimos un equipo sólido y con personalidad»


Está considerado entre los mejores centrales que tuvo el fútbol boliviano. Además, su carrera internacional incluye la Copa del Mundo de 1994 y haber jugado 15 años en Europa a gran nivel



Fuente: diez.bo

Está considerado como uno de los mejores defensores centrales en la historia del fútbol boliviano. Su carrera comenzó en el Club Blooming y continuó a nivel internacional en Independiente Santa Fe de Colombia. Dio el salto a Europa, para jugar en Real Valladolid, Villarreal CF, RC Celta de Vigo y cerrar en la MLS con DC United. Además, fue parte de la histórica selección boliviana que disputó el Mundial de Estados Unidos en 1994.

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Juan Manuel, ¿como se dio tu primera convocatoria a la selección boliviana?

Fue todo muy rápido. Debuté profesionalmente en 1990 con Blooming y al año siguiente ya estaba convocado a la Copa América de Chile. La verdad, no me di cuenta en qué momento pasó todo, pero tuve la fortuna de llegar muy joven a la selección y vivir experiencias inolvidables como la Copa América, una final continental en 1997, el Mundial y también aquella histórica victoria 6-1 sobre Argentina.

¿Te acuerdas de la primera vez que te llamaron?

Estaba entrenando en Blooming cuando un dirigente del club se acercó para avisarnos que algunos compañeros y yo habíamos sido llamados a la selección. Fue una sorpresa enorme y una alegría inmensa. Además, el profesor Ramiro Blacut ya me conocía porque me había hecho debutar en Blooming y luego pasó a dirigir la selección.

¿Nervios o ansiedad antes de integrarse a la Verde?

Siempre fui un jugador bastante atípico. El ‘Pollo’ Omar Becérica me aconsejaba que no hiciera caso a los comentarios después de los partidos. Para mí el fútbol siempre fue diversión, como cuando era niño. Entonces traté de vivir todo paso a paso y con naturalidad.

¿Qué significó compartir vestuario con jugadores que antes veías desde la tribuna?

Fue impresionante. Habían futbolistas que admiraba desde chico en la Academia Tahuichi y otros contra quienes ya había jugado clásicos entre Blooming y Oriente. Pasar de enfrentarlos a tenerlos como compañeros era algo raro, pero tuve la suerte de encontrar referentes que me orientaron y me ayudaron mucho.

¿Qué sentiste al vestir por primera vez la camiseta de Bolivia?

Creo que es la máxima ilusión de cualquier futbolista. Representar a tu país es lo más grande que te puede pasar. Ya no jugás solo por un club, sino por millones de personas y eso lo asumí siempre como un compromiso enorme.

Es cierto que estuviste a punto de dejar el fútbol. ¿Qué pasó?

Sí, es verdad. Tuve un problema con un dirigente de Blooming y decidí irme a Córdoba, Argentina, para estudiar Administración de Empresas. Pensaba dejar el fútbol, pero recibí llamadas de mi padre, de Roly Aguilera y finalmente de Xabier Azkargorta. Él me convenció de volver, me dijo que confiaba en mi potencial y gracias a eso retomé mi carrera.

¿Qué representó Azkargorta en tu vida futbolística?

Muchísimo. Fue una persona muy influyente en mi carrera. Me hizo regresar al fútbol cuando estaba decidido a dejarlo y además me ayudó mucho en momentos difíciles, como cuando sufrí la lesión del tobillo antes de las Eliminatorias al Mundial 94. Él siempre encontraba la manera de motivarme y hacerme seguir adelante.

¿Qué sensaciones te dejó el Mundial de 1994?

Fue una experiencia increíble. Teníamos un grupo muy unido. Jugamos de igual a igual contra selecciones muy fuertes. Cuando veo esos partidos ahora, me doy cuenta de que Bolivia tenía un equipo sólido y con personalidad.

¿Qué imagen te recuerda lo impactante que fue jugar una Copa del Mundo?

Una foto memorable frente a España. Ahí estoy con Julio Salinas en un partido muy especial para nosotros. Lo lindo de esa selección boliviana era que no solamente jugaba los partidos, los competía de verdad. Hace unos meses volví a ver ese encuentro y también el partido contra Alemania, aunque ese no lo jugué porque cumplía una suspensión de la Eliminatoria. Y sinceramente me sorprendió nuevamente el nivel que tenía ese equipo. Bolivia generaba ocasiones de gol, tenía posesión de balón y era muy sólida defensivamente. No era fácil crearnos oportunidades.

Cuál era la premisa de la selección, ¿participar o competir?

Competir. Los tres partidos que jugamos fueron muy competitivos. Contra España tuvimos nuestras opciones y frente a Corea pasó lo mismo. Lo propio con Alemania.

Más allá de los resultados, éramos un equipo ordenado, intenso y con personalidad. Esa selección dejó una imagen muy buena porque competía de igual a igual ante rivales de gran nivel.  Sin lugar a dudas, fue una selección impresionante.

¿Cómo vive un futbolista un Mundial?

El Mundial es algo único. Yo había visto algunos antes del que nos tocó jugar, y todo el mundo hablaba de que el Mundial de Estados Unidos fue increíble por la infraestructura, por la organización. Y la verdad es que nosotros lo vivimos como una fiesta, pero una fiesta con muchísima responsabilidad.

¿Te imaginaste alguna vez golear a la argentina de Messi y Maradona como lo hicieron en La Paz?

Ese fue uno de mis últimos partidos con la selección y además me tocó ser el capitán. La verdad, no imaginaba que íbamos a hacer seis goles ni que íbamos a jugar al nivel que mostramos esa tarde, pero sí tenía una confianza enorme en el equipo. Todos estábamos convencidos de que podíamos ganar. Después, lo que pasó fue histórico. Ganarle 6 a 1 a una Argentina que tenía a Messi y que además era dirigida por Maradona no es algo que suceda todos los días

¿Qué significan todos esos reconocimientos y medallas que tienes?

Son los premios al sacrificio. Una de las más importantes es la medalla de la final de la Copa América de 1997 que se jugó en Bolivia. Yo veo que mucha gente, cuando sale en segundo lugar no quiere lucir la medalla, pero para  mí representa el esfuerzo y el trabajo que uno hizo. También les enseñé eso a los chicos en la academia: que detrás de cada medalla hay sacrificio, disciplina y que a veces existe un rival que en ese día puede ser mejor que vos, y por eso se queda con el primer lugar.

¿Por qué decidiste no retirarte  del fútbol profesional jugando en Bolivia?

Tenía la posibilidad de volver a Blooming junto a Jaime Moreno, pero Erwin Sánchez me dio un consejo muy importante. Me dijo que no cometiera el error de retirarme acá, porque a veces el entorno puede ser injusto. Preferí quedarme con el cariño y el respeto de la gente hacia mi carrera y hacia la selección. Así que hoy disfruto del reconocimiento de todos, sin importar a cual equipo apoyan.