Un físico italiano afirma que si la crisis climática se intensifica, la población mundial podría colapsar en las próximas tres décadas.
Fuente: https://as.com
Laura Martin Sanjuan
Un nuevo modelo matemático desarrollado por físicos teóricos plantea un escenario inquietante para el futuro de la humanidad: la población mundial podría reducirse drásticamente antes de 2064 si se intensifican las crisis globales. El trabajo, recogido por Wired Italia, se basa en una investigación firmada por el físico italiano Alessio Zaccone (Universidad de Milán) junto al fallecido Kostya Trachenko (Queen Mary University de Londres). Según el estudio, el crecimiento humano no responde a una única ley, sino a diferentes dinámicas que pueden explicarse mediante una sola ecuación no lineal.
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Un modelo que unifica 12.000 años de historia
La principal aportación del estudio es precisamente esa ecuación, conocida como modelo de Trachenko‑Zaccone, que permite describir la evolución de la población mundial desde el Neolítico hasta la actualidad. A diferencia de los modelos clásicos (como el crecimiento exponencial de Malthus o el logístico de Verhulst), esta formulación integra todos los regímenes demográficos en un mismo marco matemático. Gracias a esta aproximación, los investigadores han podido simular distintos escenarios futuros en función de factores como el clima, los recursos o las crisis globales.
El escenario más extremo
En una de las simulaciones más pesimistas, el modelo plantea que, si la capacidad del planeta para sostener población se reduce de forma abrupta, por ejemplo, debido al cambio climático, pandemias o conflictos, la población podría caer hasta un 50% en apenas cuatro décadas. Esto supondría pasar de más de 8.000 millones de personas en la actualidad a un entorno de entre 2.000 y 4.000 millones hacia 2064 en un escenario extremo.
Los propios autores subrayan que el modelo no pretende predecir el futuro con exactitud, sino mostrar la fragilidad del sistema global. Pequeños cambios en variables clave pueden provocar efectos desproporcionados en la evolución demográfica. En ese sentido, el estudio funciona como una herramienta para evaluar riesgos: pone de relieve hasta qué punto la población mundial depende de factores interconectados como el clima, la disponibilidad de recursos o la estabilidad política.
