La senadora Ana María Crispín y el diputado Rodolfo García instalaron una medida extrema en la Asamblea Legislativa y pidieron al Gobierno retomar espacios de concertación para evitar una mayor escalada del conflicto social.
eju.tv / Video: BTV
En medio del endurecimiento de los bloqueos, la creciente tensión política y los efectos económicos que golpean a distintas regiones del país, dos legisladores del Partido Demócrata Cristiano (PDC) instalaron una huelga de hambre en la Asamblea Legislativa Plurinacional (ALP) con el objetivo de exigir soluciones a la crisis y promover una salida basada en el diálogo.
La senadora Ana María Crispín y el diputado Rodolfo García Encinas iniciaron la medida de presión denunciando el agravamiento de la situación social y económica derivada de los bloqueos, el desabastecimiento y el incremento de precios de los productos de la canasta familiar. Los parlamentarios señalaron que la protesta busca visibilizar el malestar de la población y demandar acciones urgentes para frenar la confrontación.
Sin embargo, más allá de las demandas económicas, la senadora Crispín centró su mensaje en la necesidad de reconstruir puentes de diálogo entre el Gobierno y los sectores movilizados. La legisladora advirtió que el país atraviesa un escenario delicado, marcado por discursos de confrontación que, a su juicio, dificultan cualquier posibilidad de entendimiento.
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“Se necesitan voces de paz, se necesita generar espacios de diálogo”, afirmó la parlamentaria, quien expresó su preocupación por el cierre de canales de negociación con las organizaciones sociales que participan de las movilizaciones. Según sostuvo, todavía existe margen para encontrar una solución política al conflicto, aunque reconoció que las condiciones actuales son complejas.
La legisladora también pidió moderación a las autoridades y actores políticos, al considerar que algunos pronunciamientos públicos terminan profundizando la polarización. ‘Bolivia no quiere confrontación’, sostuvo, al insistir en que la resolución de la crisis debe producirse mediante acuerdos y no a través de una escalada del conflicto.

“Nos preocupa bastante, esperemos que el presidente lo escuche y que hoy baje, vaya a buscar a estos sectores sociales con un comité, todavía se puede (llegar a una solución), no a un cien por ciento, sabemos que es una condición difícil, pero se puede y sin confrontar. Y los diputados y senadores, mídanse en sus comentarios, por favor, porque Bolivia no quiere confrontación”, reflexionó la asambleísta paceña.
La huelga de hambre se instaló el pasado miércoles 27 de mayo en protesta por la crisis económica y social derivada de los bloqueos y el incremento de los precios de los productos esenciales, debido al conflicto que casi cumple un mes y que mantiene presión sobre el Gobierno de Rodrigo Paz Pereira.
“Ya llego a pensar que todos ellos están buscando hundir al presidente, porque se necesitan voces de paz, se necesita generar, vamos a realizar esto, vamos a generar estos espacios de diálogo, vamos a ir a tal lugar, vamos a buscar esto, pero no se confronta”, subrayó.
Las movilizaciones, impulsadas por distintos sectores sociales, iniciaron en principio en reclamo a respuestas a la crisis económica, el abastecimiento de combustibles y la situación del costo de vida; empero, desde hace varios días piden la renuncia de Paz como única consigna de lucha.
Mientras el conflicto continúa, los legisladores aseguran que su medida busca convertirse en una señal política para reabrir espacios de entendimiento y evitar que la crisis derive en mayores niveles de confrontación social y política.