Menos gas, más obligaciones: el reto que enfrentan alcaldes y gobernadores en 2026


El dinero que ya no hay. La caída de la producción de gas redujo los recursos del IDH en todo el país. Santa Cruz enfrenta el desafío de crecer con menos dinero público.

Menos gas, más obligaciones: el reto que enfrentan alcaldes y gobernadores en 2026

Fuente: El Deber



Por César del Castillo

Los nuevos alcaldes y gobernadores que llegaron hace un mes con promesas de obras, soluciones y modernización. Sin embargo, enfrentan un problema que no depende exclusivamente de su capacidad de gestión: la principal fuente de recursos que financió el desarrollo regional durante dos décadas se está agotando.

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Durante años, el gas natural permitió financiar carreteras, hospitales, unidades educativas, sistemas de agua potable y obras urbanas en todo el país. Cada contrato de exportación con Brasil y Argentina alimentaba una cadena de transferencias que terminaba fortaleciendo los presupuestos de gobernaciones, municipios y universidades.

Ese ciclo terminó.

La caída de la producción de gas natural y la reducción de las exportaciones comenzaron a cerrar lentamente el grifo de recursos que alimentó buena parte del gasto público durante las últimas dos décadas. El impacto ya no se percibe solamente en las cuentas del Gobierno central. También golpea a gobernaciones y alcaldías que dependen de los recursos generados por el Impuesto Directo a los Hidrocarburos (IDH).

Los datos muestran la magnitud del cambio. Según el Observatorio de Presupuesto Fiscal Metropolitano, los recursos provenientes del IDH se redujeron cerca de 68% entre 2014 y 2023 en los municipios de la región metropolitana de Santa Cruz. En el mismo período, las transferencias provenientes del nivel central retrocedieron 22,4%, reflejando la pérdida de peso de la renta hidrocarburífera en las finanzas locales.

Hace una década el país exportaba más de 60 millones de metros cúbicos diarios a Brasil y Argentina; hoy esos volúmenes son sustancialmente menores.
Actualmente, Bolivia exporta a Brasil alrededor de 10 a 11,5 millones de metros cúbicos diarios (MMmcd) de gas natural, una cifra muy inferior a los volúmenes de la época de bonanza

El resultado es visible: las entidades subnacionales cuentan con menos recursos para financiar obras y servicios.

El impacto llega a las regiones

Las ciudades siguen creciendo y demandando más infraestructura, pero cuentan con menos recursos provenientes del gas.
El Observatorio de Presupuesto Fiscal Metropolitano identifica un cambio estructural en las finanzas subnacionales. Si durante la bonanza gasífera las transferencias permitieron sostener gran parte de la inversión pública.

“Hoy las regiones deben aprender a crecer con menos recursos provenientes de los hidrocarburos y una mayor dependencia de ingresos propios”, explica el analista Óscar Mario Tomianovic.

El caso de Santa Cruz refleja con claridad esa contradicción. 

La región metropolitana concentra más del 70% de la población departamental y cerca de una quinta parte de la población boliviana. Sin embargo, también experimenta los efectos de la caída de la renta petrolera.

El economísta Carlos Aranda revela que la inversión pública en la región cayó cerca del 60% entre 2014 y 2023. El dato resulta particularmente llamativo porque coincide con una etapa de expansión demográfica, crecimiento económico y mayores necesidades urbanas.“La caída del IDH obligó a los municipios metropolitanos a incrementar el peso de los recursos propios hasta representar cerca del 50% de sus ingresos totales, una señal del creciente esfuerzo fiscal local para compensar la menor llegada de recursos nacionales” precisó.

Dificultades de una nueva realidad

La caída del IDH representa el cierre de una etapa económica para Bolivia.

Durante años el gas permitió sostener inversiones públicas sin necesidad de grandes esfuerzos de recaudación local. Hoy las reglas cambiaron. Los municipios deben aprender a administrar mejor sus recursos, mejorar la eficiencia del gasto y buscar nuevas formas de financiamiento.

Santa Cruz deberá sostener su crecimiento con menos apoyo de la renta petrolera que impulsó gran parte de las obras de las últimas décadas.
La pregunta ya no es cuánto dinero llegará desde el gas. La pregunta es cómo financiar ciudades y regiones que siguen expandiéndose cuando la principal fuente de recursos extraordinarios del país comienza a agotarse. Para las nuevas autoridades, administrar la escasez será parte central de la gestión.