Zaratti advierte impacto energético por bloqueos


El analista sostuvo que la crisis deja lecciones urgentes para el país. Entre ellas, impulsar la electromovilidad mediante incentivos, promover el reciclaje de vehículos a combustión y ampliar la infraestructura de transporte de combustibles por ductos.

Los bloqueos afectaron al abastecimiento de los combustibles.

 

Fuente: El Diario



El físico y analista en temas de energía, Francesco Zaratti Sacchetti, advirtió que los bloqueos de caminos en Bolivia no afectan por igual a toda la cadena energética, pero sí golpean con fuerza a los combustibles que dependen del transporte terrestre, principalmente el diésel, la gasolina, el Gas Licuado de Petróleo (GLP) y el Gas Natural Licuado (GNL).

En un análisis publicado en su blog, Zaratti sostuvo que la energía es “el motor de la economía” y que, por ello, resulta clave evaluar cómo las interrupciones viales inciden en la generación, transporte y consumo de los recursos energéticos del país.

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Según el especialista, existen sectores que se mantienen relativamente protegidos frente a los bloqueos. Explicó que las actividades que operan mediante redes, como ductos o cables, continúan funcionando con normalidad mientras no se registren sabotajes, fallas técnicas o emergencias en zonas de difícil acceso.

En esa línea, señaló que la producción de gas y petróleo, así como su transporte por gasoductos y oleoductos, no se ven directamente paralizados por los cortes de carretera. Esto permite que la exportación de gas a Brasil, considerada una de las fuentes importantes de divisas para el Estado, continúe operativa.
También permanece el abastecimiento de gas natural domiciliario, comercial, industrial y para estaciones de servicio de Gas Natural Vehicular (GNV). Sin embargo, Zaratti observó una contradicción en el sector productivo: muchas industrias disponen de energía para trabajar, pero no pueden trasladar su producción ni recibir materias primas por las rutas bloqueadas.

Por ejemplo, mencionó a la industria láctea, que puede contar con energía para procesar sus productos y enfrenta dificultades para recibir leche desde las zonas productoras debido a la interrupción del tránsito.

El punto más vulnerable está en los hidrocarburos líquidos. Zaratti indicó que el diésel es el combustible más expuesto a los bloqueos porque su distribución depende exclusivamente de cisternas. A este le sigue la gasolina, cuya producción nacional cubre solo una parte de la demanda y requiere transporte carretero para completar el abastecimiento.

Esta situación, explicó, ayuda a entender la persistente falta de diésel y la escasez parcial de gasolina. Algo similar ocurre con el Gas Licuado de Petróleo en garrafa y el Gas Natural Licuado, cuya llegada a ciudades intermedias y zonas aisladas puede quedar completamente interrumpida cuando las carreteras están bloqueadas.

En contraste, la cadena eléctrica permanece estable. Zaratti dijo que la generación térmica, hidroeléctrica, solar, eólica o de biomasa, así como el consumo final mediante cableado, no dependen directamente de la circulación por carretera.

El analista también identificó un efecto indirecto de la crisis: el creciente interés por los vehículos eléctricos en las regiones más golpeadas por la falta de carburantes. Estos automóviles permiten evitar filas en surtidores y reducen costos de operación, aunque su expansión todavía enfrenta obstáculos.

Entre esas barreras, mencionó el precio inicial de compra y la falta de políticas públicas de incentivo. Para Zaratti, este debate cobra mayor importancia en un contexto en el que las reservas de gas natural se encuentran en descenso.

El especialista planteó dos efectos paradójicos de la crisis. El primero es el ahorro temporal de divisas por la caída en el consumo de gasolina y diésel durante los conflictos. Sin embargo, aclaró que ese alivio para Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) es menor frente al daño económico general y la reducción de ingresos tributarios.

El segundo está relacionado con la calidad del combustible. Advirtió sobre el riesgo de oxidación de la gasolina almacenada durante semanas en cisternas varadas bajo el sol. En ese sentido, calificó como una paradoja que se proteste contra la gasolina en mal estado mientras los bloqueos contribuyen al deterioro del carburante.

Finalmente, el analista precisó que la crisis deja lecciones urgentes para el país. Entre ellas, impulsar la electromovilidad mediante incentivos, promover el reciclaje de vehículos a combustión y ampliar la infraestructura de transporte de combustibles por ductos, con el fin de reducir la dependencia de una logística vial vulnerable a los conflictos sociales.

Fuente: El Diario