Fervor cívico que florece


 

Levantar el bloqueo de las carreteras que impuso el masismo, está significando un renacer del civismo como nunca antes se había manifestado. Los comunicadores como Amalia Pando y Cacho Herrera nos lo han expresado con claridad meridiana. Bolivia respira aire de libertad. Bolivia rompe las cadenas de un sometimiento atroz que atormentó a sus ciudadanos las pasadas seis semanas. Cadenas que cortaron la provisión de alimentos a El Alto y La Paz principalmente al punto que provocaron la muerte de niños y adultos en las carreteras y en los poblados carentes de comida, medicamentos, atención sanitaria. No hay duda de la crueldad que ejerció Evo Morales y sus seguidores, en el criminal intento de provocar la muerte de ciudadanos para encender la “llama de una rebelión que le devolviera el poder” al archifamoso productor de coca en el Chapare tropical.



Los bolivianos del mundo entero hemos sufrido días de angustia y dolor ante el clamor de parientes y amigos que reclamaron de su Gobierno medidas de emergencia (estado de sitio) que tardó tanto en llegar por la trampa leguyesca armada por el evismo en las dos décadas, que poseyó el poder de modo omnímodo copando todos los órganos del Estado, ante la inercia ciudadana. Por desgracia también parte de la Policía, el Poder Judicial y las FFAA sucumbieron ante el halago de los masistas que mal administraron bienes cuantiosos en unos pocos años de bonanza por la venta de minerales e hidrocarburos en un período fuera de lo común por la coyuntura internacional.

Unidos a toda la bolivianidad, la plegaria ininterrumpida clamó por el cese de tanta maldad, de tanta barbarie e iniquidad del crimen organizado, la traición a la Patria, y el abuso de los recursos del Estado para torcer la Ley, someter a los ciudadanos y destrozar la economía popular a tal extremo del quiebre de cientos, si acaso no de miles de empresas, que se vieron obligadas al quiebre y la bancarrota, que será muy difícil reponer. Es por ello, que respaldamos la demanda de sancionar a los bloqueadores, cuyos bienes deben quedar confiscados para reponer al menos en parte, el incalificable daño al derecho propietario. El equipo de Gobierno del Presidente Paz Pereira, tiene que trabajar con ardor y sin descanso para reparar el daño de los bloqueos que deberán ser borrados de la protesta por siempre jamás.

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