A lo largo de la historia, siempre hubo hermanos que compartieron Selección en un Mundial, pero esta edición marca un récord: siete pares dicen presente.
Fuente: https://www.espn.com.pe
Matías Centeno
Desde la primera Copa del Mundo hubo hermanos que vistieron los colores de sus Selecciones. En Uruguay 1930 estuvieron presentes Juan y Mario Evaristo para Argentina y Jean y Lucien Laurent (primer goleador en Mundiales) para Francia.
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Este año son siete pares de hermanos los que están juntos en la máxima cita del fútbol Mundial: Francia cuenta con Theo y Lucas Hernández, Deroy y Laros Duarte, neerlandeses que están con Cabo Verde, los también neerlandeses Juninho y Leandro Bacuna para Curazao, y quienes iban a estar pero a último momento una lesión lo impidió, los gemelos Jurriën y Quinten Timber para Países Bajos.
Sin embargo, la particularidad de esta edición no es solo la cantidad, sino que varios lo hacen para diferentes países.
La lista la completan Harry y John Souttar (Escocia y Australia), Nico e Iñaki Williams (representan a España y Ghana), Désiré y Guela Doué (Francia y Costa de Marfil) y Brian Brobbey y Derrick Luckassen (en Países Bajos y Ghana).
El antecedente: los Boateng, hermanos y rivales en un Mundial
El primer antecedente de hermanos que eligieron jugar un Mundial para distintos países fue el de Jerome y Kevin-Prince Boateng.
Ambos hermanos nacieron en Berlín. Hijos de Prince Boateng, un inmigrante ghanés quien había llegado a la capital alemana en 1981. Pero ellos no se criaron juntos, ya que tienen madres diferentes y nunca compartieron mucho entre sí.
Kevin-Prince nació en 1987, mientras que Jerome lo hizo al año siguiente. El primero eligió competir para Ghana, mientras que el menor lo hizo para Alemania (y se consagró campeón del mundo en 2014). Incluso llegaron a enfrentarse en dos oportunidades: en Sudáfrica 2010 (con victoria teutona) y empate en Brasil 2014.
La relación entre ambos nunca fue cercana. Incluso Kevin-Prince llegó a afirmar que sintió que su hermano menor no se merecía el éxito que había alcanzado.
La elección de España y Ghana para Nico e Iñaki Williams
Los hermanos Williams brillan en Athletic de LaLiga española. Tanto entre ellos como con el resto de su familia son muy unidos, sin embargo, eligieron representar a Selecciones distintas.
Ya en Qatar 2022, Iñaki representó a Ghana, mientras que el menor lo hizo para España. Detrás de esa elección hay una historia que va mucho más allá del fútbol.
Ambos nacieron en España, pero sus padres tuvieron que pasar una odisea para llegar desde Ghana al territorio europeo, aunque los hermanos supieron la verdadera historia recién de grandes. “Yo siempre le preguntaba a mi madre cómo fue que llegaron», recordó Iñaki. Y agregó: «Ella me respondía ´En avión, en avión´, hasta que un día le pedí que me cuente la verdad y ahí recién lo supe”.
María Arthuer y Félix Williams contactaron a un grupo de traficantes de personas que les prometieron que los llevarían a Europa. Después de recorrer una parte del camino en una camioneta, los hicieron bajar sin haber llegado al destino. Los dejaron abandonados sin comida, ni bebida, hasta el punto de tener que beberse su propia orina. Durante días tuvieron que caminar por el desierto, lo que dejó como recuerdo heridas en las plantas de los pies de ambos. Además, María atravesó el desierto estando embarazada de Iñaki.
Finalmente llegaron a Melilla donde fueron detenidos y encarcelados. Allí un abogado de Cáritas les aconsejó: “Decid que sois de un país en guerra y que solicitáis asilo político”. Rompieron los papeles que llevaban desde Ghana y dijeron que llegaban desde Liberia, que entonces atravesaba una contienda civil. Iñaki ha contado que le gustaría encontrar a aquella persona para darle las gracias porque sus padres no se acuerdan de su nombre y nunca más volvieron a tener contacto con él. Cáritas llevó a la pareja al norte de España. Iñaki nació en Bilbao y Nico en Pamplona.
Antes del Mundial de Qatar, el mayor decidió que jugaría para el país de sus padres. “Tenemos nuestras raíces, nuestra historia familiar. No sabemos lo que es vivir en África, pero los valores y la cultura de mis padres son parte de mi identidad y eso es algo que nunca voy a olvidar”, aseguró Iñaki.
Mientras que el menor, que lo hace para España, afirmó: «Mi hermano pensó mucho en eso, en si ir con la Selección o con Ghana pero lo que le marcó fue el viaje que hicimos en verano allí. Ver a toda la gente le hizo dar el gran paso de decantarse por la Selección de Ghana, asumir ese rol en el que ojalá le vaya bien y meta muchos goles».
«Yo siempre he tenido claro que quería estar aquí y estoy muy contento de que Luis Enrique me haya dado esta oportunidad, espero aprovecharla. Como bien sabe todo el mundo, quiero estar con la Selección española y ser mejor, demostrar que valgo para estar aquí», concluyó antes de disputar el Mundial en Qatar.
Francia y Costa de Marfil: los hermanos Doué y un posible cruce en el Mundial
Cuando tenía 8 años, Guéla Doué fue con su padre a probarse en las inferiores de Stade Rennais, ya una las mejores canteras del mundo. Pero no fueron solos, los acompañó su hermano menor, Désiré Doué, quien tenía 6. Desde el principio, su padre, Maho, sabía que ambos hermanos serían futbolistas. Pero quizás no imaginó que los dos jugarían en el Mundial 2026, uno para Francia y el otro para Costa de Marfil.
Guéla nació el 17 de octubre de 2002, mientras que Désiré, el 3 de junio de 2005. Cuando llegaron a Stade de Rennais tuvieron un primer inconveniente. Ficharon a Guéla, que terminó compartiendo inferiores con Eduardo Camavinga, entre otros, y se quiso sumar Désiré.
Maho se encargó de planificar entrenamientos personalizados para ellos cuando finalizaban sus tareas en el club. Y así fue como uno iba por izquierda para atacar y el otro por derecha para defender. El sistema funcionó de maravillas.
Guéla es un lateral derecho explosivo, con buen dominio de ambas piernas que se puede adaptar a diferentes sistemas tácticos y también puede jugar de central.
Désiré, mucho más reconocido por su éxito en PSG, es un audaz puntero izquierdo.
El sistema de Doué padre fue un éxito. El talento de cada uno, pulido en esas prácticas enfrentadas, potenció al del otro hasta que se convirtieron en futbolistas profesionales.
Los hermanos Doué nacieron en Angers, Francia. Su padre es de origen marfileño, mientras que su madre es francesa. Y allí se da otra diferencia entre los futbolistas: la figura de PSG eligió jugar para Les Bleus y el mayor decidió representar a Los Elefantes en el Mundial.
Désiré eligió representar a Francia, mientras que Guéla optó por defender a Costa de Marfil, la tierra de sus orígenes familiares. Así, el Mundial los encuentra en caminos paralelos que podrían, incluso, cruzarse.
Si ambas Selecciones avanzan como líderes de sus grupos y superan la siguiente instancia, podrían enfrentarse en los octavos de final el 4 de julio, en Filadelfia. Incluso, si terminan en la misma posición, el cruce podría darse antes, el 30 de junio en Dallas.
Para su padre, será una mezcla inevitable de orgullo y contradicción. Para ellos, en cambio, la posibilidad de compartir una cancha en un Mundial será la confirmación de todo ese camino recorrido desde aquellas primeras prácticas juntos.
Dos hermanos, dos Selecciones y una historia en común que podría sumar un nuevo capítulo en el escenario más grande del fútbol.
Dos hermanos, dos apellidos y dos Selecciones: el caso Brobbey-Luckassen en el Mundial
El caso de Brian Brobbey y Derrick Luckassen es uno de los más particulares del fútbol internacional: hermanos, criados en la misma ciudad, pero con caminos completamente distintos tanto en lo deportivo como en su identidad futbolística.
Derrick Luckassen nació en Ámsterdam en 1995. Siete años más tarde, en la misma ciudad, llegó Brian Brobbey. Comparten madre, pero tienen padres diferentes, un detalle que también marcó sus decisiones a lo largo de sus carreras.
El mayor eligió representar a Ghana, el país de origen de su padre, adoptando además su apellido. Brian, en cambio, optó por jugar para Países Bajos y mantener el apellido materno, construyendo su carrera dentro del sistema neerlandés.
Sus trayectorias también contrastan en cuanto a su presente en la Selección.
Luckassen tuvo un ingreso reciente y casi inesperado al equipo africano. Debutó en marzo de este año en un amistoso frente a Alemania, donde disputó solo 35 minutos, los únicos hasta el momento. Aun así, logró meterse en la convocatoria, en lo que muchos consideran una aparición “por la ventana” en el Mundial.
Brobbey, por su parte, llegó con mayor rodaje y protagonismo. El delantero neerlandés mostró su potencial recientemente con un doblete ante Suecia, consolidándose como una de las opciones ofensivas de su Selección.
El destino, sin embargo, podría sumar un capítulo más a esta historia. Existe la posibilidad de que ambos se enfrenten en los 16avos. de final, en un duelo que pondría cara a cara a dos hermanos que eligieron caminos distintos para representar su identidad dentro de la cancha.
Una historia de familia, decisiones y fútbol que, otra vez, encuentra en el Mundial su escenario más imprevisible.
Los Souttar: Harry y John divididos entre Australia y Escocia
John y Harry Souttar nacieron en Aberdeen, Escocia, pero su historia familiar les abrió una puerta que terminó marcando sus carreras internacionales. Con madre australiana, ambos tenían la posibilidad de representar a los Socceroos. Sin embargo, tomaron caminos distintos.
John, el mayor, desarrolló toda su carrera en territorio escocés y eligió vestir la camiseta de su país natal. Harry, en cambio, optó por representar a Australia, conectando con las raíces maternas y construyendo su lugar en una Selección donde terminó siendo protagonista.
Su camino, de todos modos, no fue sencillo.
El defensor australiano atravesó dos lesiones graves que pusieron en duda su presencia en grandes competiciones. En 2021 sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior, lo que lo dejó fuera de las canchas durante un año. Logró regresar apenas unos días antes del inicio del Mundial de Qatar 2022, en una recuperación contrarreloj.
La historia volvió a repetirse tiempo después. En diciembre de 2024, Harry se rompió el tendón de Aquiles y, desde entonces, apenas sumó dos partidos en un período de 18 meses antes de llegar a una nueva cita mundialista.
A pesar de esos contratiempos, su importancia dentro del equipo es indiscutida: el central nacido en Aberdeen es hoy el capitán de Australia.
Su llegada a la Selección también tiene un costado particular. Durante sus primeros años como profesional, su nombre no figuraba en el radar del fútbol australiano. Fue Adam Federici, su compañero en Stoke City, quien acercó su perfil a las autoridades. “Hay un chico que es gigante y quiere jugar para ustedes, deberían convocarlo”, les aseguró.
A partir de allí, su historia dio un giro inesperado.
Dos hermanos nacidos en la misma ciudad, pero separados por una decisión que mezcla identidad, oportunidad y destino. Y que, como tantas otras veces, encuentra en el Mundial su escenario más grande.
De Países Bajos a Cabo Verde: los hermanos Duarte y una historia de identidad
Laros y Deroy Duarte crecieron en Rotterdam, formados dentro del sistema del fútbol neerlandés y con el sueño, como tantos otros, de representar a Países Bajos en la élite internacional. Sin embargo, con el paso del tiempo, ambos tomaron una decisión que los llevaría por otro camino.
Los dos hermanos atravesaron las categorías juveniles de la Selección neerlandesa, pero al dar el salto al fútbol profesional optaron por representar a Cabo Verde, el país de origen de su familia. Una elección que combinó identidad, pertenencia y la posibilidad de construir su propio recorrido a nivel internacional.
Como muchos jóvenes nacidos en Europa con raíces en otros continentes, los Duarte vivieron durante años entre dos mundos futbolísticos. Ese vínculo con Países Bajos quedó marcado en su memoria, especialmente en una fecha puntual.
En 2010, cuando la Selección neerlandesa cayó en la final del Mundial ante España, ambos siguieron el partido con la ilusión de ver consagrarse al país en el que crecieron. Aquella derrota dejó una marca.
Años más tarde, el destino les ofreció una escena inesperada: con la camiseta de Cabo Verde, pudieron enfrentarse a España en su debut mundialista. El empate sin goles no solo tuvo valor deportivo, sino también simbólico.
De alguna manera, fue una pequeña revancha personal.
Dos hermanos formados en Europa, conectados con África por sus raíces y protagonistas de una historia que refleja una de las grandes tendencias del fútbol moderno: la elección de identidad por encima del lugar de nacimiento.
De Países Bajos a Curazao: los hermanos Bacuna y una carrera entre Europa y el Caribe
Juninho y Leandro Bacuna comparten formación y un recorrido futbolístico marcado por Europa. Nacidos en Países Bajos, ambos eligieron representar a Curazao, el país de origen de su familia, en una decisión que refleja la conexión con sus raíces más allá del lugar de nacimiento.
A pesar de haber crecido y desarrollado sus carreras en el fútbol neerlandés, los dos optaron por vestir la camiseta del conjunto caribeño, apostando por un proyecto en crecimiento dentro del panorama internacional.
Leandro Bacuna fue el primero en dar el salto al profesionalismo. Surgido en Groningen, rápidamente llamó la atención y dio el paso a la Premier League con Aston Villa. Desde entonces, su carrera se desarrolló principalmente en Europa, con pasos por Inglaterra, Gales, Países Bajos y Turquía, consolidándose como un jugador de experiencia y recorrido.
Juninho, por su parte, siguió un camino similar. También debutó en Groningen y, tras sus primeros años en el fútbol neerlandés, continuó su carrera en Huddersfield. Luego sumó experiencias en distintas ligas, con pasos por Escocia, Arabia Saudita, Turquía y un regreso a Países Bajos.
Ambos construyeron trayectorias paralelas, siempre ligadas al fútbol europeo, pero con un punto de encuentro claro: su compromiso con la Selección de Curazao.
Theo y Lucas Hernández, campeones del mundo y protagonistas en Francia
A diferencia de otros casos, Theo y Lucas Hernández no sorprenden por compartir Selección. A lo largo de la historia, Francia ha tenido numerosos ejemplos de hermanos vistiendo la misma camiseta. Sin embargo, lo que vuelve especial a esta dupla es otro dato: desde 1932 que dos hermanos no eran titulares juntos en el seleccionado francés, algo que ellos lograron en 2021.
Ambos ya saben lo que es jugar en la máxima instancia del fútbol. Lucas, el mayor, fue campeón del mundo en Rusia 2018 como una pieza importante en la defensa de Les Bleus. Theo, en cambio, alcanzó la final en Qatar 2022, donde Francia quedó a un paso del bicampeonato.
Precisamente en ese último Mundial se dio una situación que marcó la historia reciente de los dos. Ambos fueron convocados, pero el recorrido de Lucas se terminó de manera abrupta: a los 12 minutos del debut ante Australia, sufrió la rotura del ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha y debió abandonar la competencia.
Fue entonces cuando Theo tomó su lugar. El menor de los Hernández asumió la titularidad y disputó todos los partidos restantes del torneo, incluida la final frente a Argentina, en la que Francia cayó por penales tras un encuentro histórico.
Tras su recuperación, Lucas volvió a meterse en la lista y hoy comparte nuevamente plantel con su hermano. Sin embargo, todavía no ha podido sumar minutos en el actual Mundial, donde ambos persiguen un mismo objetivo: volver a celebrar juntos con la camiseta francesa en lo más alto del fútbol.
Hermanos campeones y un caso único: otras historias familiares en los Mundiales
A lo largo de la historia de la Copa del Mundo, otros hermanos también dejaron su huella en lo más alto del fútbol. No solo compartieron planteles: varios llegaron incluso a consagrarse campeones juntos.
El primer caso se dio en Suiza 1954, cuando Ottmar y Fritz Walter fueron parte del seleccionado alemán que logró el título en el recordado “Milagro de Berna”. Aquella consagración marcó el inicio de una tradición que se repetiría años más tarde.
En 1966, Inglaterra sumó otro capítulo a esa historia. Bob y Jack Charlton, dos piezas clave del equipo, levantaron la Copa del Mundo en condición de locales, consolidando a los hermanos dentro del grupo de protagonistas de aquella conquista.
Ya en tiempos más recientes, el Mundial de Sudáfrica 2010 dejó un dato inédito. Varias Selecciones contaron con duplas de hermanos -como Costa de Marfil, Paraguay y Japón-, pero lo más sorprendente llegó desde Honduras.
El conjunto centroamericano presentó por primera vez en la historia a tres hermanos dentro de la misma convocatoria: Johnny, Jerry y Wilson Palacios. Un caso único que rompió todos los precedentes y llevó el vínculo familiar a un nuevo nivel dentro de una Copa del Mundo.
Historias distintas, épocas diferentes, pero un mismo hilo conductor: la familia también forma parte del ADN de los Mundiales, incluso en sus capítulos más gloriosos.
