El analista económico sostiene que la flexibilización del tipo de cambio no provocará un salto inflacionario significativo porque los precios ya se habían ajustado al dólar que operaba en el mercado. Afirma que el efecto principal de la medida es oficializar un comportamiento que la economía boliviana venía registrando desde hace tiempo.
eju.tv / Video: LHP
El analista económico Gonzalo Chávez afirmó que la flexibilización del tipo de cambio implementada por el Gobierno no representa el inicio de una nueva etapa inflacionaria, sino el reconocimiento de una realidad que el mercado ya había incorporado en la formación de precios desde hace varios meses.
Durante una entrevista en La Hora Pico de eju.tv, Chávez explicó que buena parte de los productos importados y de los insumos utilizados por la producción nacional ya se comercializaban tomando como referencia un dólar superior al antiguo tipo de cambio oficial, por lo que el impacto adicional sobre la inflación debería ser limitado.
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“El impacto sobre la inflación de esto ya ocurrió. Lo único que se ha hecho es reconocer el tipo de cambio que ya estaba funcionando en el mercado”, sostuvo el economista.
Según el analista, los agentes económicos ya habían ajustado sus operaciones a un dólar que oscilaba entre Bs 10 y Bs 14, dependiendo del momento y del mercado, por lo que la decisión de flexibilizar el régimen cambiario simplemente transparenta una situación que ya existía en la práctica.
“Los productos importados y los insumos importados ya estaban a dólares de 14, 12, 11 y, en los últimos meses, alrededor de 10 bolivianos. Por lo tanto, el impacto sobre la inflación creo que es marginal”, afirmó.
Chávez reconoció que podrían registrarse algunos ajustes puntuales derivados de factores tributarios o de episodios especulativos, aunque consideró que el propio mercado tenderá a corregir esas distorsiones en el corto plazo. “Puede haber algunos temas especulativos, pero el mercado los va a corregir en los próximos días”, señaló.

En criterio del economista, la flexibilización del tipo de cambio representa un cambio de régimen que se asemeja al sistema de flotación administrada que Bolivia aplicó durante varias décadas, en el que el Banco Central intervenía para reducir fluctuaciones bruscas sin fijar un tipo de cambio rígido.
No obstante, advirtió que el éxito del nuevo esquema dependerá de medidas complementarias que permitan fortalecer la disponibilidad de divisas y recuperar la confianza en la política económica. “Este cambio de régimen simplemente mostró lo que el mercado ya estaba haciendo hace mucho tiempo”, refirió.
Sin embargo, el economista reconoció que puede haber un ajuste de precios en cuanto a las tasas que fija la Aduana Nacional a los productos importados, debido a que antes el precio referencial era de Bs 6,96, en tanto, ahora se fijará una base imponible que ronda los Bs 9,70; vale decir que por cada 100 dólares el producto no tendrá un costo de 696, sino de 973, según la cotización de la pasada jornada.
“Entonces, uno va a ir a la aduana a partir del 3 de julio y la aduana le va a decir: ahora eso vale 973 bolivianos y sobre ese valor más grande, sobre esa base imponible mayor, van a cobrar los impuestos y los aranceles. Ahora eso varía entre 5 y 10% y depende del sector. Hay sectores que no tienen aranceles, como es el caso de los electrónicos, digamos, de computación, porque el gobierno dijo ‘cero aranceles’ y hace varios meses”, refirió.
Para Chávez, habrá un impacto, pero en su opinión será menor. Pero, en general, el analista afirmó que la determinación gubernamental de fijar una cotización variable de la divisa estadounidense solamente regularizó lo que el mercado ya hizo hace mucho tiempo. “Había una devaluación del producto, en este caso del boliviano, hace mucho tiempo y que ahora se ha estabilizado en torno de 9 o 10 bolivianos”, puntualizó.