Jefe de la misión boliviana: ‘La emergencia en Venezuela ya no es solo de rescate, también es una tragedia humana’


El comandante del contingente boliviano en La Guaira afirma que, una semana después de los terremotos, el principal desafío ya no consiste únicamente en remover escombros, sino en acompañar a miles de familias que enfrentan la pérdida de sus seres queridos, sus viviendas y su proyecto de vida.

eju.tv / Video: Red Uno

Tras los terremotos que golpearon el norte de Venezuela ocurridos el pasado 26 de junio, las labores de búsqueda y rescate continúan entre edificios colapsados, pero la emergencia ha comenzado a mostrar otra dimensión. Para el comandante de la misión humanitaria boliviana, teniente coronel Carlos Echalar Olmos, el mayor desafío ya no es solamente técnico, sino profundamente humano: acompañar a una población que intenta sobreponerse a una tragedia que cambió su vida en cuestión de minutos.



El oficial, que dirige al contingente boliviano desplegado en el estado de La Guaira, sostuvo que la asistencia internacional sigue siendo fundamental, pero considera que el pueblo venezolano enfrenta ahora una necesidad que va más allá de la ayuda material.

«Lo que más la gente necesita es tener fortaleza para aceptar y afrontar todo lo que ha vivido. La ayuda humanitaria continúa llegando y Protección Civil la distribuye de manera permanente, pero cuando uno conversa con las familias entiende que el desafío ahora también es emocional. Hay personas que perdieron a sus seres queridos, su vivienda y prácticamente toda una vida construida.»

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Echalar explicó que esa realidad es visible en cada jornada de trabajo, donde los rescatistas no solo intervienen en estructuras colapsadas, sino que conviven con familiares que permanecen junto a los edificios esperando noticias de quienes aún permanecen bajo los escombros.

Durante los primeros días de la misión, el contingente boliviano participó junto a especialistas de la Unidad Militar de Emergencias (UME) de España en la verificación de posibles señales de vida detectadas en una edificación colapsada. Tras descartar la presencia de sobrevivientes, los equipos continuaron las operaciones apoyando la recuperación de víctimas en inmuebles contiguos.

El comandante explicó que las condiciones de trabajo son altamente complejas debido a la inestabilidad de las estructuras afectadas por los dos sismos registrados en la región.

«Los dos terremotos provocaron que muchas edificaciones colapsaran en distintas direcciones, generando estructuras extremadamente inestables. Antes de ingresar debemos realizar una evaluación técnica muy rigurosa porque cualquier movimiento puede representar un riesgo tanto para los rescatistas como para las personas que todavía pudieran encontrarse bajo los escombros.»

Actualmente, el contingente boliviano desarrolla sus operaciones bajo el Sistema de Comando de Incidentes y trabaja de manera coordinada con Protección Civil de Venezuela y brigadas internacionales desplazadas desde distintos países para fortalecer las tareas de búsqueda y rescate.

Echalar confirmó además que, hasta el momento, no se reportó la presencia de ciudadanos bolivianos entre las víctimas del terremoto y destacó el ambiente de cooperación que caracteriza al operativo internacional.

«Han llegado rescatistas de España, México, Francia, Suiza y de muchos otros países. Todos trabajamos con un mismo objetivo y sentimos un enorme respaldo de la población venezolana. Nos reciben con mucho cariño y eso también fortalece nuestro compromiso de seguir ayudando mientras la emergencia lo requiera.»

Para el jefe de la misión boliviana, la experiencia deja una enseñanza que trasciende la labor técnica del rescate: en escenarios de desastre, la solidaridad y la empatía se convierten en herramientas tan importantes como los equipos especializados para acompañar a quienes intentan reconstruir su vida después de perderlo casi todo.