¡Aprovechemos la asimetría normativa!


 

Juan Carlos Urenda



 

Somos un país pluri-multi en todo, incluso en el aspecto normativo. A partir del referéndum por las autonomías del 2006, donde se permitió que los departamentos decidan libremente si se autonomizaban o no, en Bolivia existe la pluralidad normativa. Así fue que cuatro departamentos decidieron, mediante voto popular, ser autónomos, y el resto optó por seguir como estaban. (Luego una argucia electoral los hizo a todos autónomos, pero ese es otro tema). Lo cierto es que la Constitución de 2009 vigente admite con claridad que este es un Estado compuesto, es decir, que permite diferentes ámbitos normativos en su territorio, lo que técnicamente se denomina asimetría normativa, que tienen todos los países con regímenes autonómicos, como el nuestro. Por eso, cada Departamento boliviano tiene un estatuto normativo diferenciado del resto, único.

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El bloqueo/cerco de 53 días es un caso emblemático de la diversidad de actitudes con que las diferentes regiones y liderazgos del país enfrentan los problemas. Los bloqueos/cercos se dieron con mucho mayor intensidad en el occidente del país, lo que ha devastado fundamentalmente a esas regiones. Aquello nos da una idea de la diferencia de liderazgos, prácticas, y actitudes colectivas que hay entre las diferentes regiones del país y muestra que existe una pluralidad de visiones con relación al desarrollo y al funcionamiento de la democracia.

Por eso tenemos que utilizar las herramientas que nos da el modelo autonómico: hacer leyes que requieran que las asambleas legislativas departamentales reglamenten su aplicación, o llevar a referéndums propuestas legislativas o de reformas estructurales que permitan que cada departamento decida, por mayoría de sus habitantes, si las aprueban o no, y se apliquen en consecuencia.

Por ejemplo, para profundizar las autonomías hacia el federalismo, se requiere una reforma parcial de la Constitución, entonces, para facilitar la digestión de la norma, apliquemos la asimetría normativa como hicimos en 2006: los que quieran quedarse como están votan en contra, y los departamentos que quieran avanzar, votan a favor. Y así con las demás leyes, como por ejemplo con la ley antibloqueos: los departamentos que decidan que bloquear es bueno, adelante, habrá otros que opten por opciones de desarrollo.

Con este diseño, resultaría muy difícil oponerse a los proyectos de normas porque, en definitiva, su aplicación quedaría librada a la decisión de las mayorías departamentales.

En la extensa Bolivia, no podemos seguir dependiendo del voto donde territorial y culturalmente predominan prejuicios, dogmas o intereses mezquinos que impiden el desarrollo de la economía y de la democracia.  Einstein decía que es más fácil destruir un átomo que un prejuicio.