Los peritos verifican el flujo de llamadas de las víctimas, ya que al llevar a cabo el levantamiento legal de los cadáveres no estaban en posesión de sus celulares.
La Policía Boliviana vincula los dos acribillamientos suscitados en San Ignacio de Velasco con un ajuste de cuentas entre las organizaciones criminales brasileñas PCC y Comando Vermelho.
«Sería por ajustes de cuentas entre las facciones delincuenciales brasileñas del PCC y el Comando Vermelho, no se tiene testigos», señaló el comandante departamental de la Policía de Santa Cruz, David Gómez.
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El doble crimen ocurrió la madrugada del domingo (12) en un galpón distante de San Ignacio que iba a ser vendido por Óscar Mauricio Gutiérrez Céspedes, de 36 años en compañía de Sebastián Ibáñez Arroyo, de 26, las dos víctimas.
La Policía presume que los autores de los crímenes salieron del país luego de perpetrar los crímenes; sin embargo, desplegó patrullajes para dar con los responsables.
«Lo que pasa en estos casos es que los delincuentes cometen estos hechos delictivos y de inmediato pasan al lado brasileño, eso dificulta la investigación», indicó el jefe policial, quien detalló que los cuerpos de Óscar Mauricio y Sebastián fueron sometidos a la autopsia de ley.
Hasta el momento se estableció que Óscar Mauricio se dedicaba a la ganadería y es hijo de la exconcejal del MAS de San Ignacio de Velasco, Nancy Céspedes.
