El ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, instruyó al nuevo viceministro de Defensa Civil, Roberto Rivero Zimmermann, iniciar de inmediato la planificación nacional para enfrentar los posibles efectos del fenómeno climático, con énfasis en la coordinación interinstitucional y la preparación anticipada.
eju.tv / Video: Min. Defensa
La preparación del país frente a los posibles efectos del fenómeno de El Niño 2026-2027 será la primera misión del nuevo viceministro de Defensa Civil, Roberto Rivero Zimmermann, quien recibió la instrucción de iniciar de inmediato la planificación preventiva para reducir los riesgos asociados a sequías, incendios forestales y déficit de precipitaciones.
Durante el acto de posesión, el ministro de Defensa, Ernesto Justiniano Urenda, señaló que los informes técnicos advierten escenarios de presión sobre las fuentes de agua, disminución de lluvias en el altiplano y los valles, así como un mayor riesgo de incendios forestales en el oriente del país, por lo que consideró indispensable comenzar desde ahora la organización institucional.
«No podemos esperar que ocurra una emergencia para recién comenzar a organizarnos», afirmó la autoridad.
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Justiniano informó que la planificación deberá realizarse de manera coordinada con ministerios, gobernaciones, municipios, Fuerzas Armadas e instituciones que integran el Sistema Nacional de Gestión de Riesgos.
“Le he encargado que, desde el primer día, encabece la planificación preventiva y coordine el trabajo con los ministerios, las gobernaciones, los municipios, las Fuerzas Armadas y las instituciones del sistema nacional de gestión de riesgos”, enfatizó.
Asimismo, instruyó elaborar planes de contingencia, actualizar inventarios de recursos, revisar protocolos de respuesta y establecer mecanismos de coordinación territorial que permitan actuar de forma oportuna ante eventuales emergencias.

El Ministro destacó que la prevención constituye el principal instrumento para reducir el impacto de los fenómenos naturales y fortalecer la capacidad de respuesta del Estado frente a situaciones que puedan afectar a la población.
“Bolivia reafirmó una convicción fundamental: la defensa moderna no puede limitarse a proteger fronteras. También debe proteger la vida y la capacidad del país para responder ante los desastres. La instrucción es sencilla, pero exigente: No esperar el desastre. Anticiparnos, organizarnos y proteger a la población”, enfatizó el titular de Defensa.