Mercenarios de guerra


 

 



Cuentan las crónicas del 23 de agosto de 2023 que los medios de comunicación vinculados al Kremlin, informaban acerca de la muerte de Yevgueni Prigozhin, jefe del grupo de mercenarios Wagner. Su deceso se produjo a bordo del avión privado que tripulaba mientras se dirigía a San Petersburgo. Sobre el accidente aéreo se han tejido distintas versiones, entre ellas, que se produjo una explosión a bordo de la aeronave o que un misil lo impactó por la parte externa. Las autoridades rusas negaron tener alguna responsabilidad directa en ese caso que, hasta la fecha, continúa siendo una incógnita.

Se sabe que el grupo Wagner comenzó el proceso de reclutamiento el año 2014, reuniendo originalmente voluntarios y llegando a enlistar en sus filas prisioneros de las cárceles rusas y extranjeros. Para llevar adelante su misión disponían de polígonos de entrenamiento y campos de concentración, además gozaban de armamento y equipo sofisticado. Se cree que Wagner estuvo vinculado al entorno cercano a Vladimir Putín, por lo que este grupo de mercenarios ha participado en todas las campañas militares en las que Rusia ha estado presente, desde Crimea, pasando por Siria y el Donbás (Ucrania).

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Los mercenarios de guerra son contingentes paramilitares extraordinariamente móviles, lo que hace difícil seguirles la pista. Son unidades tácticas que conocen perfectamente su papel y son entrenados para actuar y esconderse. Se supo de su presencia en Ucrania por casualidad, debido al error de un corresponsal ruso que publicó una fotografía en la que aparecían los mercenarios de Wagner en Popasna (Lugansk), por lo que el ejército ucraniano ajustó los sistemas Himars (Estados Unidos) y destruyó la primera base militar del grupo de mercenarios Wagner, el 22 de junio de año 2022.

Los grupos de mercenarios y paramilitares se mueven siempre bajo las sombras por el tipo de actividad que desarrollan, a pesar de que el caso del grupo Wagner es particular, alcanzando bastante notoriedad en países de África. Estuvieron presentes en las guerras de Mali, Mozambique y Libia, donde los efectivos paramilitares han apoyado abiertamente a los gobiernos locales. Debido a su influencia y presencia militar, se encargan de la seguridad de presidentes y se han adjudicado contratos para la explotación minera a través de empresas fantasma.

El 23 de junio de 2023 el líder del grupo de mercenarios, lanzó acusaciones abiertas contra la cúpula militar rusa que desencadenó en la sublevación. El dueño de Wagner manifestó textualmente que el ejército ruso había matado a una enorme cantidad de sus hombres, atacando los campamentos que mantenían en la retaguardia en el conflicto de Ucrania. Amenazó a su vez que estas acciones darían lugar a represalias de su parte. En pocas horas Wagner tomó el control del comando militar del Sur, haciendo saltar todas las alarmas desde Moscú.

La gravedad del asunto fue de tal magnitud que en pocas horas las columnas de Wagner equipadas con acorazados, vehículos de transporte militar y efectivos de artillería fuertemente armados llegaron a Voronezh y Lipetsk, ubicados a unos quinientos kilómetros de la capital. Por los caminos apenas encontraban oposición para su avance acelerado, sólo algunas escaramuzas se produjeron desde el aire. Para ese momento el presidente ruso se había comunicado con Aleksandr Lukashenko, presidente de Bieolorrusia, para que intermediase en el conflicto, lo que finalmente ocurrió.

Las conversaciones entre Prigozhin y el presidente Lukashenko, prosperaron unas horas más tarde, decidiendo acordar el fin de las hostilidades y el alto al fuego. Luego de aquel episodio de insurrección armada en contra del régimen de Vladimir Putín, el grupo de mercenarios anunció que sus tropas se retirarían a sus campos de entrenamiento en los territorios ocupados en Ucrania. El líder del grupo Wagner por su parte, fue exiliado en Bielorrusia, donde se le garantizaba la protección por parte del gobierno, aunque terminaría perdiendo la vida poco tiempo después en circunstancias todavía desconocidas.

Recientemente se ha conocido acerca del reclutamiento a jóvenes extranjeros para participar en la guerra en Ucrania, mediante contratos militares, campañas publicitarias engañosas y redes de captación que han filtrado vídeos en redes sociales en los que puede verse a personas de rasgos latinos, hablando acerca de su participación en primera línea. El uso de las redes sociales, mensajería privada e intermediarios, son los canales para captar combatientes de distintos países.

Se sabe que muchos de los jóvenes reclutados fueron convencidos por el ofrecimiento de salarios altos, empleo civil, ciudadanía rusa, aunque tras su llegada, son enviados a campamentos de formación militar, donde son confiscados los pasaportes y teléfonos celulares. De acuerdo al informe de Truth Hounds, de la Oficina Internacional de Kasajistan para los Derechos Humanos, hasta el momento se hubieran reclutado a 28.300 combatientes extranjeros, otros 14.000 norcoreanos enviados por Pyongyang y se prevé hasta fin de año contar con otros 19.000 nuevos combatientes de diferentes países.

Después de la crisis interna que sufrió el régimen ruso, se sabe que el espacio del grupo de mercenarios Wagner no desapareció del todo. Parte de los mandos medios y la red creada por Prigozhin, junto a sus métodos de reclutamiento y combate son empleados actualmente, habiendo sustituido únicamente las estructuras de poder y los vínculos que mantienen con el régimen de aquel país.

Ante la falta de oportunidades para los jóvenes de los países sudamericanos, muchos se han visto obligados a ponerle precio a su vida, participando a ciegas y sin el conocimiento —mucho menos el consentimiento— de sus familias, en un conflicto bélico absurdo, al otro lado del mundo y en el que ninguno tiene un interés en particular. Sorteando audazmente la batalla en contra de la muerte y al final de cada jornada dormir soñando con la promesa de cobrar algunos dólares, que muy probablemente no alcancen a ver.

“Estamos acostumbrados a ver al poderoso como si se tratara de un gigante, sólo, porque nos empeñamos en mirarlo de rodillas y ya va siendo hora, de ponerse de pie”.