El vocero explicó que la provisión de combustibles se vio afectada por factores externos, como el incremento de los precios internacionales y las dificultades para consolidar las compras y abastecer el mercado interno.
eju.tv / Video: BTV
El vocero presidencial, José Luis Gálvez, respondió este lunes al ultimátum lanzado por el sector cañero y aseguró que el Gobierno trabaja para normalizar el abastecimiento de diésel y dijo que la escasez de combustibles responde a un problema estructural de la economía boliviana y no a una falta de atención por parte de las autoridades.
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«Entendemos que la realidad nos muestra que tenemos dificultades como país en la provisión de combustibles. La raíz de este asunto es que Bolivia debería ser autosuficiente; sin embargo, lamentablemente, tenemos que importar gasolina y diésel, y todo lo que ha sufrido el país ha lastimado profundamente la cadena de suministro, por lo que está costando mucho resolver este problema», sostuvo Gálvez.
Las declaraciones fueron realizadas luego de que los productores cañeros se declararan en estado de emergencia y otorgaron plazo hasta este viernes para que el Ejecutivo central atienda sus demandas, advirtiendo que, de no existir una respuesta, asumirán medidas de presión, entre ellas un tractorazo.
El vocero explicó que la provisión de combustibles se ha visto afectada por factores externos, como el incremento de los precios internacionales y las dificultades para consolidar las compras, situación que, según dijo, se agravó por el contexto internacional.
«Este no es un problema del Gobierno ni de desatención; es un problema estructural de la economía nacional, afectada por factores externos, como la guerra, que ha elevado el precio internacional de los combustibles. Eso nos obliga a hacer grandes esfuerzos para adquirirlos y mantener los precios internos», afirmó.
Respecto a la demanda inmediata de los productores, Gálvez aseguró que el abastecimiento será restablecido y señaló que ya se inició la descarga de nuevos volúmenes de combustible. «Los recursos existen. Desde ayer se está realizando la descarga de 48 millones de litros de combustible, lo que debe contribuir a resolver el problema. Va a haber diésel, se van a cumplir los plazos y ya se está realizando la descarga», indicó.
Consultado sobre cuándo se normalizará el suministro, el vocero evitó fijar una fecha específica, aunque aseguró que el Gobierno busca atender con prioridad al sector productivo, tomando en cuenta que la zafra cañera se encuentra en pleno desarrollo.
«El sector productivo ha señalado que tiene una cosecha en curso y también labores de siembra. Estamos trabajando para que la normalización se produzca lo antes posible, dentro de los plazos que se están conversando con ellos», manifestó.
Asimismo, Gálvez señaló que la actual administración recibió un escenario complejo debido a los conflictos sociales y al proceso de transición política, factores que, según afirmó, redujeron el tiempo para estabilizar la situación económica.
«Definitivamente, estos no han sido ocho meses normales. Bolivia atraviesa una transición política que nos llevó a casi dos meses de paralización por los conflictos sociales. Las transiciones, tanto en el orden político como en el económico, son profundas y requieren tiempo», concluyó.
El pronunciamiento del vocero se conoce después de que la Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (Concabol) advirtió que cerca del 50% de la maquinaria destinada a la zafra se encuentra paralizada por la falta de diésel. El sector alertó que más de 150 mil hectáreas de caña están en riesgo de no ser cosechadas y dio plazo hasta este viernes para que el Gobierno atienda cuatro demandas, bajo advertencia de iniciar movilizaciones.
