
Fuente: Actualidad RT
Por primera vez desde el inicio del conflicto con Rusia, el régimen de Kiev lanzó un ataque deliberado contra un tercer país al que acusó de participar en las hostilidades en su contra: Irán.
Aunque la parte ucraniana justificó la operación alegando objetivos militares, la acción no respondía a las necesidades estratégicas de Ucrania en el conflicto, sino buscaba ganarse el favor de una sola persona: el presidente de EE.UU., Donald Trump.
Ataque en el mar Caspio
El sábado, las fuerzas de Kiev atacaron un buque mercante iraní en el mar Caspio, provocando una explosión a bordo que dejó un marinero muerto y otro herido.
Desde Teherán condenaron enérgicamente la acción, subrayando que constituye una violación de la Carta de la ONU y «un acto de agresión que puede exacerbar y propagar la guerra».
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Además, indicaron que el ataque evidencia la persistencia de «la actitud irracional y hostil del régimen ucraniano hacia la República Islámica de Irán», la cual, aseguraron, nunca ha intervenido en el conflicto entre Moscú y Kiev.
El portavoz de la Cancillería iraní, Esmail Baghaei, advirtió este lunes que la agresión «no quedará impune» y que Kiev acabaría enfrentándose a unas consecuencias que «serán impredecibles y afectarán a toda la región involucrada».
«El comportamiento del [líder del régimen] ucraniano [Vladímir Zelenski] recuerda al de los anarquistas, que antes de la Primera Guerra Mundial llevaron a cabo acciones ostentosas y extremadamente peligrosas, cuyas consecuencias afectaron a toda Europa. No se puede estar seguro de que una acción ostentosa, destinada a llamar la atención y a proyectar una imagen de importancia, se limite a eso. Es muy probable que sus consecuencias sean impredecibles para ustedes mismos y que sus mensajes tengan un impacto en toda la región involucrada», declaró.
A su vez, el portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que la amenaza que representa el régimen de Kiev debe ser eliminada definitivamente, advirtiendo sobre la expansión geográfica de la «actividad terrorista» ucraniana.
Previamente, Zelenski señaló que las fuerzas ucranianas habían obtenido «excelentes resultados en ataques de largo alcance» en aguas del mar Caspio y aseguró que fueron alcanzadas «embarcaciones que transportaban cargamento militar desde Irán y un buque de guerra». «Los iraníes ya nos atacaron», agregó sin presentar pruebas.
Zelenski busca ganarse a Trump
Los expertos sostienen que estas acusaciones y la provocación deliberada responden al momento político de Zelenski, que este martes se reúne con el presidente estadounidense, Donald Trump.
El líder del régimen de Kiev intenta recomponer sus relaciones con el inquilino de la Casa Blanca ofreciéndole apoyo en uno de los asuntos que más le interesan: la campaña contra Irán.
«De hecho, Ucrania intenta integrarse en la coalición antiiraní y convertirse en uno de sus participantes«, apuntó el politólogo Kiril Semiónov.
No es la primera vez que Zelenski trata de presentarse como aliado de Washington en su pulso con Teherán. Al comienzo del conflicto, ofreció a los países del Golfo ayuda para combatir los drones iraníes. Además, anunció el envío de «especialistas ucranianos» a Oriente Medio para colaborar en la defensa frente a esos ataques.
Sin embargo, la iniciativa terminó en fracaso: los cinco objetivos en Emiratos Árabes Unidos cuya protección fue confiada a esos especialistas resultaron alcanzados y, posteriormente, los técnicos ucranianos fueron expulsados del país.
«Lla última persona de la que necesitamos ayuda es Zelenski», reaccionó entonces Trump.
Otro intento de alinearse con la estrategia estadounidense fue la participación directa en operaciones contra fuerzas aliadas de Irán. Este martes, el asesor de Seguridad Nacional de Irak anunció la detención de un grupo de ciudadanos ucranianos implicados en actos de sabotaje y ataques contra instalaciones gubernamentales en el país árabe. Según el funcionario, la investigación concluyó que los detenidos actuaban por encargo de Kiev.
Los dos principales objetivos de Zelenski
Los analistas consideran que uno de los objetivos del líder del régimen de Kiev es reforzar el aislamiento de Irán dificultando el uso del mar Caspio, una ruta que ha adquirido una importancia creciente desde el inicio del conflicto. Como señala Newsweek, el Caspio se ha convertido en un corredor comercial estratégico que conecta a Irán con Rusia, Asia Central y los mercados asiáticos, incluida China.
El segundo objetivo sería involucrar a los países europeos en el conflicto de Oriente Medio, una posibilidad sobre la que advirtió abiertamente el ministro de Asuntos Exteriores iraní, Abbas Araghchi, al comentar los ataques.
«Zelenski confía en que una respuesta militar directa de Irán contra Ucrania, si finalmente se produce, arrastre al menos parcialmente a Europa a la guerra entre Estados Unidos e Irán, esa misma Europa que durante estos meses, para evidente descontento de Trump, ha intentado mantenerse al margen de su aventura en Oriente Medio. Si Europa deja de mantenerse al margen, Zelenski podrá presentar también eso como un favor hecho a Trump», explicó el politólogo Guevorg Mirzayán.
