Los avicultores dejaron atrás varios meses de ventas por debajo de sus costos, pero la CAO advierte que la persistente escasez de diésel vuelve a poner en riesgo la producción, el abastecimiento de alimentos.
Después de varios meses de vender por debajo de sus costos de producción, los avicultores volvieron a registrar márgenes positivos gracias al incremento del precio del pollo en los mercados. Sin embargo, el alivio podría durar poco. La persistente escasez de diésel y el incremento de los costos logísticos mantienen en alerta al sector agropecuario, que advierte que las dificultades para acceder al combustible vuelven a poner en riesgo la producción y el abastecimiento de alimentos.
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El presidente de la Asociación de Avicultores de Santa Cruz (Avipar), Winston Ortiz, explicó que el nuevo nivel de precios permite al sector recuperar parte de las pérdidas acumuladas durante los últimos meses, cuando el pollo se comercializó por debajo de su costo de producción. Según el dirigente, la sobreoferta, los bloqueos de carreteras y el encarecimiento de los insumos obligaron a muchas granjas a operar con márgenes negativos durante un periodo prolongado.
Ortiz aclaró que el incremento no representa una ganancia extraordinaria, sino un retorno a niveles que permiten cubrir costos y mantener la actividad. Añadió que numerosas empresas postergaron inversiones y absorbieron pérdidas para sostener la producción, por lo que la recuperación financiera todavía es parcial.
Ese escenario preocupa porque coincide con una nueva etapa de dificultades para conseguir diésel. La Cámara Agropecuaria del Oriente (CAO) advirtió que la escasez del combustible ya compromete el normal funcionamiento de las cadenas productivas y puede traducirse en una menor oferta de alimentos y nuevos incrementos de precios para el consumidor.
La entidad recordó que el abastecimiento oportuno de diésel resulta indispensable para la siembra, la cosecha, el funcionamiento de maquinaria agrícola y el transporte de la producción hacia los centros de consumo. Sin ese insumo, las actividades agropecuarias enfrentan mayores costos, retrasos operativos y una menor capacidad para responder a la demanda del mercado.
La advertencia coincide con los reclamos de distintos sectores productivos, que en las últimas semanas denunciaron incumplimientos en los compromisos de abastecimiento asumidos por el Gobierno. Productores cañeros, agricultores y transportistas sostienen que las demoras para cargar combustible afectan la logística, reducen la productividad e incrementan los costos de distribución.
En el caso de la avicultura, el diésel es esencial para trasladar alimento balanceado a las granjas, movilizar aves hacia los centros de faeneo y distribuir carne de pollo a los mercados. Cualquier interrupción en esa cadena termina repercutiendo en los costos de producción.
Los avicultores consideran que el mercado comenzó a corregir una etapa excepcional de pérdidas, pero advierten que la estabilidad aún es frágil. Si el abastecimiento de diésel no se normaliza, la recuperación de la rentabilidad podría verse nuevamente comprometida por el aumento de los costos operativos.
El panorama refleja que la rentabilidad del sector ya no depende únicamente del comportamiento de los precios, sino también de la capacidad del país para garantizar un suministro regular de combustibles. Mientras el pollo vuelve a generar ingresos para los productores, la incertidumbre sobre el diésel mantiene abierta la posibilidad de una nueva presión sobre la producción agropecuaria.
