Sopa de pollo para Bolivia


 

 



Bolivia: un caldito de pollo te hará bien. Te paso los ingredientes: un pollo desplumado, un ex policía (para darle sabor), cubitos de oro, de los que preferimos no saber por dónde andan, o dónde desaparecieron, decenas de maletas (para guardar lo que sobre), y de las que tampoco se sabe gran cosa.

Otros ingredientes: dólares que andan por las nubes, gasolina basura, sicarios que caminan sin que nadie los moleste por todo el territorio nacional, un sistema de justicia penosamente corrompido, y planes para deforestar la Chiquitanía junto a empresarios brasileños.

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Ojo: el ingrediente más importante es el pollo.

Deberá ser tierno y jugoso, con huevos bien puestos. Decidido a terminar con la farsa del proceso de cambio y a poner tras las rejas al verdadero causante del embarrancamiento económico y social boliviano.

Modo de preparación: coloca agua a hervir, si la encuentras, porque ya hay estrés hídrico o está contaminada con mercurio. Usa energía solar, porque el gas se está terminando. Tu olla deberá ser doble fondo para aguantar piedrazos y bloqueos.

Cuando el agua rompa a hervir, coloca el pollo, y deja que hierva. No intentes hacer pollo al vapor, como si estuviera en un sauna, eso sólo funciona si Lara quiere hablar a calzón quitado. (Guiño, guiño).

Agrega todos los ingredientes ya mencionados y añade salarios sensatos para médicos, enfermeras y maestras del sistema público. Quita toda la grasa estatal. Vigila que el calor no achicharre al pollo.

Al mismo tiempo, preocúpate por proteger y educar a las mujeres para que no sean víctimas de violencia y maltrato. No te conformes con repartirles folletos en las entradas folklóricas, sino en establecer un sistema integral que las proteja. Son la mitad de la población del país.

Cuando sientas que el pollo está listo, sírvelo acompañado por nuevos magistrados, no por auto prorrogados, un padrón electoral saneado, un sistema económico que premie y no castigue al emprendedor o empresario, junto a servidores públicos honestos que no sean víctimas de la codicia, ni ayudantes de campaña.

Agrega pancito para la memoria e impide momentos distractivos como narcomaderas, narcomaletas o sicariatos, para que así podamos luchar contra el monstruo que asola a Bolivia llamado minería ilegal, narcotráfico, corrupción, deforestación y contrabando.

Mientras te sirves tu sopita, este 6 de agosto, canta: “Bolivianos, el hado estropicio, desbancó nuestros votos y anhelos. Es oprimido, oprimido este suelo; ya cesó su libre condición. De la patria el bajo nombre, en oscuro polvo conservemos y en sus aras, de nuevo juremos: Vivir de la blanca (harina), antes que esclavos subsistir.

 

 

La autora es periodista