En su primer simulacro como mandatario, Lai Ching-te fue trasladado de noche en un vehículo blindado hasta un puesto de mando fortificado, en el segundo día de las maniobras militares Han Kuang, las más largas hasta la fecha.
Fuente: Infobae
Taiwán ensayó el traslado de emergencia de su presidente, Lai Ching-te, a un puesto de mando protegido para dirigir las operaciones de combate y garantizar la continuidad del Gobierno en caso de guerra, en el marco de las maniobras militares anuales de la isla, conocidas como Han Kuang.
En un comunicado difundido este jueves, la portavoz presidencial, Karen Kuo, afirmó que el mandatario y los miembros de su equipo llevaron a cabo un “simulacro de mando de operaciones de defensa y de continuidad del funcionamiento del Estado en situaciones de emergencia”, denominado “Wan Jun” —que significa “un peso tremendo”—. Fue la primera vez que Lai, quien asumió en 2024, participa como presidente en este ejercicio.
Tres convoyes para “despistar al enemigo”

Imágenes difundidas por la Oficina Presidencial muestran a Lai y a otros altos cargos de su gabinete subiendo a vehículos blindados y siendo trasladados de noche por las calles de Taipéi hacia el lugar del ejercicio, donde también se encontraba el ministro de Defensa, Wellington Koo. Según la televisión local TVBS, la operación movilizó hasta tres convoyes de blindados y vehículos tácticos de apoyo, que partieron en distintos momentos de la noche del miércoles y tomaron rutas diferentes para “despistar” al enemigo.
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El mandatario fue trasladado desde la Oficina Presidencial hasta el Puesto de Mando de Hengshan, un complejo fortificado excavado en el interior de una montaña del barrio de Dazhi, junto a la sede del Ministerio de Defensa Nacional.

El ejercicio está concebido para prevenir una operación de “decapitación” por parte del Ejército chino —es decir, un ataque dirigido expresamente contra el presidente taiwanés u otros altos cargos— y asegurar la continuidad de las funciones gubernamentales durante un eventual conflicto.

Misiles Tien-Kung III y Patriot en pleno centro de Taipéi
El mismo jueves, Taiwán desplegó sistemas de misiles antiaéreos Tien-Kung III, de desarrollo local y diseñados para derribar tanto misiles como aeronaves, cerca del aeropuerto de la ciudad —que funciona también como base aérea— y a poca distancia del Ministerio de Defensa. En paralelo, un sistema de misiles Patriot de fabricación estadounidense fue desplegado en un parque de Nueva Taipéi, según constató Reuters.
“Creo que es algo bueno. Realizar este tipo de ejercicios militares de forma regular le da a nuestras fuerzas armadas una experiencia valiosa y las ayuda a estar mejor preparadas”, dijo a Reuters un vecino de la zona, Chen Chun-wei, de 50 años, que frecuenta el parque junto al río donde se emplazó parte del despliegue.
Diez días de maniobras, las más largas hasta la fecha
El simulacro forma parte de las maniobras Han Kuang, iniciadas el miércoles y que se extenderán durante 10 días —su edición más larga hasta el momento—, destinadas a verificar el estado de preparación de las tropas taiwanesas frente a una eventual agresión de China, que reclama la isla como propia y no descarta el uso de la fuerza para hacerse con su control.
Durante la fase de fuego real, iniciada el miércoles, la Armada y la Guardia Costera taiwanesas coordinaron operaciones de “contrabloqueo” marítimo para salvaguardar las líneas de comunicación y garantizar la entrega de suministros esenciales. “Taiwán es un país insular y depende de la importación de numerosos suministros, de modo que, para poder sostener una guerra, es imprescindible mantener la entrada de alimentos y energía”, señalaron fuentes militares a la agencia taiwanesa CNA.
Los guardacostas de la isla han denunciado que, desde junio, buques de la Guardia Costera china y de otros organismos públicos vienen operando en aguas al este de Taiwán, una zona considerada clave tanto para el comercio mundial como para una eventual operación de socorro liderada por Estados Unidos y Japón en caso de invasión o bloqueo. Expertos en defensa consideran que el despliegue chino podría ser la antesala de una “cuarentena” destinada a detener, inspeccionar o abordar buques comerciales con destino a la isla.
Entre los escenarios que se recrearán durante los ejercicios figuran además la reubicación de líneas de producción de armas en tiempos de guerra y el cierre de pasos estratégicos, como el recién inaugurado puente Danjiang, que da acceso a Taipéi.
El respaldo de Washington
El ministro de Defensa taiwanés, Wellington Koo, aseguró que la cooperación militar con Estados Unidos es “incluso mayor” de lo que parece, en un contexto de incertidumbre sobre el compromiso del presidente estadounidense, Donald Trump, con la defensa de la isla: Taipéi aún espera la aprobación de un paquete de armamento valorado en 14.000 millones de dólares, en medio del acercamiento entre Beijing y Washington tras el reciente viaje de Trump a China.
China ve un giro hacia la “resistencia prolongada”
Mientras tanto, analistas militares chinos, citados este miércoles por medios oficialistas, interpretan que las maniobras reflejan un giro de la estrategia defensiva taiwanesa hacia una resistencia prolongada.
El diario Global Times sostiene que la edición de este año evidencia un cambio doctrinal hacia una “defensa de toda la sociedad”, con mayor participación de administraciones civiles e infraestructuras en la preparación para un eventual conflicto, aunque considera que esa estrategia seguiría siendo insuficiente frente a la superioridad militar del Ejército Popular de Liberación.
Beijing acusa además a Taipéi de utilizar los ejercicios con fines políticos, mientras las autoridades taiwanesas sostienen que buscan reforzar su capacidad de respuesta ante un eventual ataque o bloqueo chino.
