Guerra en Medio Oriente encarece combustibles que Bolivia importa y agrava la crisis, según experto


El especialista Gary Álvarez señala que el alza internacional del petróleo amplió la brecha de precios y volvió a incentivar el contrabando. Advierte que el conflicto encuentra a Bolivia con menor producción de gas, menos divisas y una alta dependencia de carburantes importados

Por Ernesto Estremadoiro Flores

La importación de combustible cada día se encarece más por los conflictos bélicos/Foto: ED

 



Fuente: El Deber

La guerra en Medio Oriente encareció el combustible que Bolivia necesita importar y volvió a presionar su frágil sistema energético, según el experto Gary Álvarez. El conflicto entre Estados Unidos e Irán y el aumento de los precios internacionales del petróleo ampliaron la diferencia entre el costo de los carburantes en el exterior y el precio subsidiado en el mercado boliviano.

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“Yo creo que el conflicto en Irán se ha entrometido en los planes del Gobierno, en los planes de política energética y política económica”, afirmó Álvarez.

El especialista explica que el problema tiene un efecto directo sobre el contrabando. Tras la reducción de los subsidios aplicada a finales de 2025, durante los primeros meses de 2026 disminuyó el desvío de carburantes y mejoró la oferta interna. Sin embargo, el encarecimiento internacional modificó nuevamente los incentivos.

“Esa brecha se ha expandido ahora”, señaló. Si el combustible cuesta más en los países vecinos, resulta nuevamente rentable sacar gasolina y diésel de Bolivia, donde se mantienen precios regulados.

El impacto llega en un momento en que el país tiene cada vez menos capacidad para generar las divisas necesarias para importar carburantes.

Menos gas, menos dólares

Bolivia llegó a producir unos 60 millones de metros cúbicos diarios de gas natural entre 2015 y 2016. En 2025 produjo aproximadamente 29 millones de metros cúbicos diarios, menos de la mitad.

Estado para financiar los subsidios.

Cuando las divisas que ingresaban por concepto de exportación de gas natural se reducen, el Gobierno ya no tiene las divisas suficientes para mantener el subsidio a la gasolina y al diésel”, explicó.

La situación es más compleja porque Bolivia ya no produce suficiente petróleo para cubrir su demanda y debe importar combustibles a precios internacionales para venderlos internamente a precios subsidiados.

Una crisis que viene de antes

Aunque la guerra agravó el problema, Álvarez sostiene que la crisis energética tiene un origen estructural y se remonta a más de dos décadas.

“Esta crisis ya se viene arrastrando más de 20 años”, afirmó.

A su juicio, el modelo energético basado en una fuerte presencia estatal y en la renta hidrocarburífera no generó suficientes condiciones para atraer inversión y reponer las reservas.

El experto considera que Bolivia aprovechó el boom del gas para gastar la renta, pero no invirtió suficientemente en exploración ni diversificó su economía.

“Bolivia se volvió increíblemente dependiente de un solo sector, que es el sector hidrocarburos”, sostuvo.

Inversión y reglas

Álvarez plantea recuperar la exploración mediante capital privado y revisar las condiciones que ofrece Bolivia a los inversionistas. YPFB, afirma, no tiene actualmente los recursos suficientes para liderar por sí sola una expansión exploratoria.

También considera necesario revisar el government take, pero advierte que reducir la participación estatal no basta. Se requieren seguridad jurídica, reglas estables y condiciones para la repatriación de capitales.

El acercamiento entre el Gobierno y Petrobras para explorar nuevos campos es, a su juicio, “una muy buena señal”, aunque todavía debe traducirse en proyectos concretos.

Subsidio y transición

El experto considera que los precios de los combustibles deben acercarse progresivamente a los costos internacionales, pero con mecanismos de compensación para los sectores vulnerables.

Parte del ahorro generado por la reducción del subsidio debería destinarse, según plantea, a las familias de menores ingresos y a quienes dependen del transporte público.

Finalmente, Álvarez propone diversificar la matriz energética mediante fuentes solar, eólica, hidroeléctrica y geotérmica.

“Bolivia no tiene un problema de recursos, tiene un problema de reglas, un problema de política pública”, concluyó.

La guerra en Medio Oriente, bajo este diagnóstico, no originó la crisis energética boliviana, pero sí encareció una de las principales facturas que debe afrontar el país: la importación de combustibles.

Fuente: El Deber