El fracking (fracturación hidráulica), es la técnica de perforación que inyecta agua a elevada presión conteniendo arena y químicos a formaciones de roca compacta (shale o esquisto) para poder fracturarla y liberar gas natural y petróleo. Estados Unidos ya experimento ese camino, y los resultados son conocidos. Le tomó casi dos décadas de prueba y error en el shale Barnett, hasta que en 1998 el fracking comenzó a tornarse económicamente viable.
Combinado con perforación horizontal y otros adelantos tecnológicos, el fracking redujo costos y disparó la productividad durante los años siguientes. A partir de 2010 se consolidó el inicio del boom comercial que convirtió a Estados Unidos en el primer productor mundial de petróleo y gas natural. El país que durante décadas importó gas natural de Canadá por gasoducto y recibió cargamentos de GNL, e incluso llegó a evaluar importaciones desde Bolivia y posteriormente desde Perú, terminó convirtiéndose en el principal exportador mundial de GNL y de petróleo y hoy también exporta gas por gasoducto hacia México y Canadá.
La producción de gas natural pasó de 58.417 Millones de Pies Cúbicos Día (MMPCD) en 2010 a una proyectada de 123.930 MMPCD para 2036, crecimiento cercano al 4% anual. La producción de petróleo pasara de 5,4 Millones de Barriles por día (MMBPD) en 2010 a 12,5 MMBPD proyectados para 2036, con un crecimiento anual promedio de 3%.
El fracking en USA no solo incrementó la producción de petróleo y gas, sino también permitió alcanzar gran independencia energética en menos de una década, con energía más competitiva para sus ciudadanos, mayor competitividad productiva para sus industrias, mejores y nuevos empleos, nuevas regalías e impuestos, mejora en la balanza comercial, y fuerte impulso a la industria petroquímica. Una verdadera revolución energética.
=> Recibir por Whatsapp las noticias destacadas
Argentina está replicando la técnica del fracking con resultados igualmente medibles en la formación de Vaca Muerta. Se levanto la producción de gas natural de 4.414 MMPCD en 2016 a una proyectada de 10.593 MMPCD para 2036, un creciendo cercano al 4% anual. En petróleo, la producción impulsada por el fracking pasara de 0,53 MMBPD en 2016 a una proyectada de 1,80 MMBPD en 2036, con un crecimiento promedio anual de 6%. Argentina dejó de importar gas desde Bolivia y está minimizando ano a anos las importaciones de GNL. Todo esto en un contexto macroeconómico complejo. Los beneficios anotados para USA se pueden replicar para Argentina, que muy posiblemente saldrá de su eterno problema macroeconómico de la mano del fracking.
Colombia viene declinando en su producción de campos convencionales y tiene recursos y formaciones que pueden ser sujetos al fracking. Sin embargo, la llegada de Gustavo Petro a la presidencia en 2022 freno en seco esta actividad en una actitud nada pragmática y totalmente nostálgica en materia económica. Ahora con el nuevo gobierno el fracking debe ser relanzado en Colombia. La producción de gas natural paso de 1.095 MMPCD en 2016 a una proyectada de 473 MMPCD hacia el 2036, es decir una caída promedio anual bordeando el 4% anual. La producción de petróleo el 2016 fue de 0,88 MMBPD y proyectado a 2036 será de 0,4 MMBPD. Declinación anual también del 4%. Las importaciones de hidrocarburos irán ganando relevancia y en materia económica ocurrirá todo lo contrario que viene aconteciendo en USA y Argentina.
En México las importaciones de gas natural, principalmente vía gasoducto desde USA (fracking) crecen a un ritmo cercano al 6% anual desde 2016. Mientras tanto, la producción nacional disminuyo de 5.792 MMPCD en 2016 a una proyectada de 3.800 MMPCD el 2036, con un declino promedio del 2% anual. En petróleo, el 2016 se produjo 2,15 MMBPD y proyectado a 2036 será de 0,7 MMBPD. Declinación anual cercana al 5%. La presidenta de México ha estado reflexionando sobre su nostálgica posición de vetar el fracking debido a la insostenible situación de su sector energético.
México, al igual que Colombia, ha agotado en cierta manera sus recursos de hidrocarburos convencionales y tiene los recursos sales en varias formaciones para realizar fracking y retomar nueva producción de hidrocarburos. Creo sinceramente que en ambos países debe prevalecer el pragmatismo y no someter al país y a sus ciudadanos al duro régimen de continuar incrementando importaciones de hidrocarburos y asfixiar sus economías. No emular lo de USA y Argentina es absurdamente perverso. Dejemos de ser nostálgicos en nuestra región.
Álvaro Ríos Roca
Exministro de Hidrocarburos de Bolivia y actual socio director de Gas Energy Latín América
