Greminger señaló que la reducción de las poblaciones de felinos puede generar desequilibrio ecológico y favorecer la proliferación de roedores y que puede terminar afectando directamente a los habitantes del lugar.

La muerte a tiros de un jaguar en el municipio de Guayaramerín, Beni, no solo representa una afectación a una especie amenazada por extinción, sino también un impacto negativo al equilibrio de los ecosistemas, debido al papel que cumple este felino como depredador y controlador natural de otras poblaciones animales que pueden convertirse en vectores de enfermedades.
El investigador y docente de la Universidad Autónoma de Beni José Ballivián, Marco Greminger Céspedes, explicó este lunes que los jaguares cumplen una función fundamental dentro de la cadena alimenticia, al controlar las poblaciones de sus presas y evitar que ciertas especies se proliferen de manera descontrolada.
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«Es muy importante cuidar, porque no olvidemos que ellos son depredadores. En su cadena alimenticia controlan algunas plagas de otras especies. Entonces, no dejan que esa población de sus presas se prolifere y llegue a los centros poblados y nos cause algunas enfermedades», explicó el investigador, en una entrevista con radio Erbol.
Greminger señaló que la reducción de las poblaciones de felinos puede generar un desequilibrio ecológico y favorecer la proliferación de roedores, situación que puede terminar afectando directamente a las personas.
Por ejemplo, recordó los antecedentes de enfermedades registradas en el departamento del Beni y explicó que, cuando disminuyen las poblaciones de felinos, los roedores pueden proliferar al no contar con sus depredadores naturales. «Cuando hay un desequilibrio, los que más vamos a perder somos nosotros, los seres humanos», advirtió.
En ese sentido, el investigador remarcó que proteger al jaguar no significa únicamente preservar a una especie de la fauna silvestre, sino mantener el equilibrio entre las distintas especies y el ser humano.
En ese sentido, explicó que realizar un censo poblacional de jaguares en Bolivia es una tarea compleja debido a la extensión territorial y la condición megadiversa del país. En el caso del Beni, sostuvo que un estudio de estas características puede requerir varios años de monitoreo, rastrillaje y registro de los animales.
La posición del investigador surge después de que un jaguar fue abatido a tiros el pasado fin de semana en una vivienda del barrio San Francisco de Guayaramerín, luego de que su presencia generó temor entre los vecinos. Videos difundidos en redes sociales muestran a varias personas armadas disparando contra el animal en reiteradas oportunidades hasta causarle la muerte.
Ante el hecho, el Tribunal Agroambiental reafirmó las medidas cautelares establecidas en 2025 para la protección del jaguar, pidió investigar lo ocurrido y recordó que la protección de esta especie está vinculada con la protección de la biodiversidad del país.
Entretanto, el Ministerio Público de Beni emitió una orden de aprehensión contra una persona investigada por los delitos de biocidio y portación ilegal de armas, dentro del proceso abierto por la muerte del felino.