Expertos advierten que el El Niño puede desencadenar una crisis en el Titicaca


“El Súper Niño va a alterar significativamente el balance hídrico del lago”, advirtió Pinto, quien consideró que una de las zonas más vulnerables será el Lago Menor o Huiñaymarca, debido a su menor profundidad y a la amplitud de sus riberas. En ese sector, poblaciones como Batallas y Puerto Pérez podrían enfrentar un retroceso de sus costas si disminuye el nivel del agua.

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Lago menor del Titicaca. Foto: Munaycha

 

Fuente: ANF / La Paz



 

El fenómeno de El Niño previsto para el periodo 2026-2027 podría provocar una reducción significativa del nivel del lago Titicaca y profundizar los problemas que ya afectan a su ecosistema, como la contaminación, la pérdida de biodiversidad y la disminución de especies nativas, según las advertencias del biólogo y ecólogo de aguas Julio Pinto Mendieta y del biólogo e investigador climático Julio Rojas Guamán.

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Pinto sostuvo que el impacto podría ser “contundente y crítico”, debido principalmente a la combinación de menores precipitaciones y un incremento de la evaporación. Explicó que cerca del 90% de la pérdida de agua del lago ocurre por evaporación, un proceso que podría acelerarse con el aumento de las temperaturas.

“El Súper Niño va a alterar significativamente el balance hídrico del lago”, advirtió Pinto a ANF, quien consideró que una de las zonas más vulnerables será el Lago Menor o Huiñaymarca, debido a su menor profundidad y a la amplitud de sus riberas. En ese sector, poblaciones como Batallas y Puerto Pérez podrían enfrentar un retroceso de sus costas si disminuye el nivel del agua.

Rojas coincidió en que el descenso del volumen del lago será uno de los principales efectos del fenómeno. Según su análisis, el escenario previsto combina una sequía extrema con temperaturas superiores a las habituales, lo que incrementaría la evaporación.

El investigador calificó al fenómeno como “extremo” o “muy fuerte” y señaló que, de confirmarse las condiciones previstas, podría tratarse de un evento excepcional. En ese contexto, advirtió que sus efectos sobre el Titicaca y las poblaciones del altiplano todavía son difíciles de dimensionar.

La reducción del agua no sería únicamente un problema para las comunidades que dependen del lago. También podría desencadenar alteraciones en la vida acuática. Pinto explicó que un incremento de entre uno y dos grados en la temperatura del agua puede acelerar los procesos metabólicos y favorecer una proliferación excesiva de algas, conocida como bloom.

El crecimiento descontrolado de estos organismos puede consumir el oxígeno disponible y generar condiciones de anoxia, es decir, ausencia de oxígeno suficiente para sostener la vida acuática. “Estas condiciones anóxicas pueden provocar la muerte masiva de peces y anfibios”, señaló Pinto.

 

El riesgo se suma a las presiones que ya soportan las especies nativas. El carachi y el ispi, por ejemplo, enfrentan problemas asociados a la sobrepesca, la contaminación y la presencia de especies introducidas como la trucha y el pejerrey. Pinto advirtió además que la boga prácticamente ha desaparecido.

La vegetación litoral también podría convertirse en un indicador temprano de la crisis. La disminución del nivel del agua afectaría a la totora y otros cinturones vegetales que sirven como refugio y espacio de reproducción para distintas especies.

Rojas agregó otros riesgos asociados al escenario climático. La elevada radiación ultravioleta, la concentración de contaminantes y microorganismos debido a la reducción del volumen de agua y una eventual proliferación de algas podrían incrementar la presión sobre el ecosistema. “Los impactos reales todavía son imprevisibles porque no tenemos registros de un Niño de esta magnitud”, sostuvo en contacto con ANF.

El fenómeno también podría afectar a las poblaciones que dependen de la agricultura y la ganadería. Rojas advirtió que la falta de lluvias reduciría la producción de alimentos y la disponibilidad de forraje y agua para los animales. Recordó que durante El Niño de 1982-1983 se produjeron desplazamientos de población vinculados a los efectos ambientales, por lo que no descarta consecuencias similares si el escenario previsto se intensifica.

A esto se suma el posible impacto sobre los glaciares de la Cordillera Real. Las altas temperaturas acelerarían el deshielo y, según Rojas, las cenizas provenientes de eventuales incendios forestales podrían depositarse sobre las masas de hielo, oscurecer su superficie y aumentar la absorción de radiación solar.

Ante este panorama, ambos especialistas plantearon reforzar el monitoreo. Pinto propuso utilizar imágenes satelitales y series temporales para medir la reducción del espejo de agua, mientras Rojas recomendó vigilar de manera permanente el nivel y la calidad del lago.