Las autoridades locales confirmaron que la contaminación no llegó aún a la isla Masirah. El Caroline Bezengi, sin dueño, sin registro y sin seguro, encalló el 30 de junio cerca de las islas Hallaniyat

Fuente: Infobae
El derrame de petróleo provocado por la fuga en el buque cisterna Caroline Bezengi continúa su desplazamiento en mar abierto hacia el sureste de la provincia omaní de Musandam, en dirección a alta mar, al tiempo que ya afecta a 12 kilómetros de las playas de la zona de Ras Madrakah, informaron este sábado fuentes oficiales.
“La Autoridad Ambiental continúa monitoreando, rastreando y respondiendo a la contaminación por petróleo. Los últimos resultados de campo indican que la extensión de las playas afectadas en el área de Ras Madrakah abarca aproximadamente 12 kilómetros. No se han observado efectos significativos de contaminación en otros sitios”, indicó la autoridad, según la agencia omaní de noticias ONA.
Los resultados hasta la fecha confirman que la contaminación por petróleo “no ha alcanzado las costas de la isla Masirah, cuya parte sur se encuentra dentro del área potencialmente afectada”.
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Del mismo modo, el derrame “continúa desplazándose en mar abierto hacia el sureste de la provincia de Musandam, en dirección a alta mar”.
El petrolero de la flota fantasma rusa sigue perdiendo crudo en la costa de Omán
Las autoridades de Omán adoptaron medidas para limitar la propagación y minimizar los impactos ambientales del derrame, dado a conocer el pasado lunes, cuando el gobierno omaní afirmó que la mancha de petróleo cubría unos 390 kilómetros cuadrados frente a las costas del sur del país. Desde entonces, la mancha se extendió hasta superar los 2.000 km², según el análisis de imágenes satelitales realizado por John Amos, especialista en vertidos de petróleo.
La fuga fue detectada en el Caroline Bezengi, un petrolero de 274 metros con bandera de Camerún —aunque la Organización Marítima Internacional (OMI) lo lista actualmente con bandera desconocida, tras perder su registro a finales de mayo— varado cerca de las islas Hallaniyat, que partió del puerto suroccidental ruso de Novorosíisk y que, de acuerdo con fuentes de seguridad marítima, sufrió una explosión a bordo a principios de junio en aguas de Yemen.
El buque transportaba unos 800.000 barriles de crudo ruso sujeto a sanciones internacionales y forma parte de la denominada flota fantasma rusa.
Las autoridades de Omán, país ribereño del estrecho de Ormuz junto a Irán, no ofrecieron detalles sobre el incidente ni los daños sufridos por el buque. Hasta el momento, se desconoce si fue objeto de un ataque en el marco de la guerra en Medio Oriente y de las acciones contra la navegación comercial.
Ninguna parte ha reivindicado un eventual ataque.
El Caroline Bezengi atravesaba dos zonas de conflicto activo —Rusia y Yemen— antes de encallar el 30 de junio en una isla omaní que forma parte de una reserva natural marina.
Lo que agrava la situación es la cadena de responsabilidades rota: el propietario del buque, con sede reportada en Shanghái, no respondió a los requerimientos de las autoridades omaníes, y no hay constancia de que el buque cuente con seguro bajo ningún club de protección e indemnización (P&I) reconocido.
Fuente: Infobae
