El Batallón de Bomberos Forestales dispone de drones, camionetas y equipos para llegar hasta zonas sin caminos. Entre tanto, el gobierno municipal capacita a las brigadas comunales para que puedan alertar cuando se inicie el fuego
Por Gina Mendía | Desde San Ignacio de Velasco

Fuente: El Deber
Una nueva esperanza para proteger los bosques chiquitanos nace en San Ignacio de Velasco. El Ejército de Bolivia ha creado el Batallón de Bomberos Forestales, bajo el plan denominado ‘Sunuye Tiroe Chiñone’, que en lengua chiquitana significa ‘Tierra sin fuego’.
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El batallón comenzó sus operaciones el 1 de agosto de 2025, con un presupuesto de Bs 11 millones, que permitieron adquirir drones de monitoreo, 10 camionetas de doble tracción, equipos de comunicación, cocinas móviles y herramientas especializadas, para que los efectivos puedan avanzar incluso por zonas sin caminos.
Los 450 soldados están capacitados en prevención, combate y control de incendios forestales. No son tropas cualquiera, recibieron formación específica para actuar en terrenos boscosos, de difícil acceso, y para trabajar en coordinación con comunidades y autoridades locales.
El área de acción de este batallón abarca la extensión de más de 20,4 millones de hectáreas de bosque seco chiquitano, uno de los más valiosos del continente. Ese territorio comprende 14 municipios y más de 42 centros poblados principales, además de decenas de comunidades indígenas y campesinas que viven en armonía con el bosque y son las primeras en protegerlo.
Entre tanto, el Gobierno Autónomo Municipal, mediante la Unidad de Medio Ambiente, ha lanzado el Plan Integral de Prevención y Respuesta ante Incendios y la campaña ‘El fuego no es un juego’, con labor enfocada en el Área Protegida Municipal Bajo Paraguá.
De igual forma está abocado a capacitar brigadas comunales locales; enseñar manejo responsable del fuego y vigilar cada rincón del municipio antes de que aparezca la primera llama. Se convierte en los ojos y la guía de los soldados que vienen de fuera.
El Batallón apaga el fuego grande; el municipio debe evitar que nazca. Uno trae fuerza; el otro aporta conocimiento, cercanía y vigilancia constante. Ambos organismos se unen y coordinan acciones para ayudarse en la importante labor de erradicar el fuego.
Aprestos de la Alcaldía
El mes pasado, la Alcaldía de San Ignacio de Velasco, junto a la Fundación Natura Bolivia, presentó el Plan Integral de Prevención y Respuesta ante Incendios Forestales.
Entre las acciones concretas se menciona la capacitación de brigadas comunales para que las propias comunidades puedan actuar a tiempo.
Sin embargo, las comunidades siguen denunciando que falta equipo, agua y herramientas para atender múltiples focos al mismo tiempo. La preparación es mayor, pero los recursos siguen siendo insuficientes para la enorme extensión de bosque que se debe cuidar.
El responsable de Medio Ambiente de San Ignacio, José Miguel Dorado, reconoció que no existe un presupuesto específico asignado para prevenir ni combatir incendios.
Cuando ocurre una emergencia, tienen que redireccionar fondos de obras y servicios destinados al pueblo para comprar combustible y movilizar maquinaria. Se estima que San Ignacio requiere cerca de Bs 600 mil para un fondo de emergencia. Y para afrontar la temporada de fuego se precisa unos Bs 1,6 millones.

Tarea de todos
El Código Penal (Artículo 206) establece de 2 a 6 años de prisión para quien provoque un incendio que ponga en peligro bienes o personas. Si el fuego se propaga a las áreas protegidas, bosques o reservas, la pena sube de 3 a 8 años de cárcel. Existen además multas según el tamaño de la propiedad y el daño causado, que se incrementan en un 50% en caso de reincidencia.
La ley establece que se puede denunciar, identificar, detener y procesar. La pregunta que todos hacen es: ¿cuántas veces se ha aplicado realmente en San Ignacio? Porque muchos ven que el fuego se enciende, se extiende y pocas veces hay quien responda ante la justicia.
A nivel departamental, la Asociación de Municipios de Santa Cruz (Amdecruz) ha impulsado lineamientos de prevención y coordinación, pero hasta la fecha no se ha publicado un convenio específico y vinculante. Además, existe coordinación con organizaciones como Fundación Natura Bolivia y Alas Chiquitanas, que han entregado herramientas, capacitación y manuales para denunciar delitos contra los bosques.
Mientras se preparan las medidas de control en el campo, hay una urgencia que pide atención inmediata dentro de la ciudad. Vecinos y ciudadanos alertan que en el barrio Guapasal, detrás de la terminal de transporte, hay una ‘montaña’ de llantas viejas y desechos sólidos, considerados una verdadera ‘bomba de tiempo’. Basta una chispa para generar un incendio en ese lugar.
La conclusión es que cuidar San Ignacio no es tarea solo de las autoridades. Debe ser un compromiso de todos los habitantes.
Fuente: El Deber
