Abandono y venta informal: activistas denuncian un circuito que multiplica la sobrepoblación animal


El abandono de animales y la venta informal forman parte de un circuito que contribuye a profundizar la sobrepoblación de perros y gatos en Bolivia. Una de las principales dificultades es que el abandono se naturalizó. “Todos los perros que están en condición de calle tienen un dueño irresponsable”, afirmó la activista Susana del Carpio

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Imagen ilustrativa: GN

 

Fuente: ANF / La Paz



 

El abandono de animales y la venta informal forman parte de un circuito que, según activistas, contribuye a profundizar la sobrepoblación de perros y gatos en Bolivia. Susana del Carpio, integrante de Animales SOS, y Silveria Laureano, fundadora de la Asociación Huellitas Bolivia, cuestionaron la falta de tenencia responsable, la reproducción indiscriminada y la insuficiente aplicación de las normas.

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Del Carpio sostuvo que una de las principales dificultades es que el abandono se naturalizó y no siempre implica dejar definitivamente a un animal. También ocurre cuando los propietarios permiten que sus animales de compañía salgan solas a la calle.

“Todos los perros que están en condición de calle tienen un dueño irresponsable”, afirmó la activista en entrevista con ANF.

En su criterio, dejar que un perro salga sin supervisión para hacer sus necesidades o “dar una vueltita” también constituye abandono. Explicó que, en La Paz, las leyes municipales 239 y 316 contemplan esta conducta y establecen una multa de Bs 800.

El abandono también puede ser permanente, señaló Del Carpio, cuando una familia se muda y deja atrás a su animal, la traslada a una autopista o a un barrio alejado para impedir que regrese, o la deja encerrada sin agua ni comida durante un viaje.

La activista cuestionó además la idea de que los animales que sobreviven en las calles sean necesariamente independientes de los seres humanos. Según su explicación, los perros sin ningún tipo de cuidado humano enfrentan enfermedades, accidentes y otros riesgos que limitan sus posibilidades de supervivencia.

A ello se suma un factor cultural. Del Carpio consideró que la práctica de dejar a los perros fuera de las viviendas durante el día y permitirles regresar por la noche se ha transmitido entre generaciones. La conducta, sostuvo, termina siendo asumida como normal pese a que expone a los animales a distintos peligros y contribuye a la reproducción sin control.

Laureano advirtió sobre otro componente del problema: la comercialización informal de animales. La fundadora de Huellitas Bolivia denunció que esta actividad opera a gran escala y no se limita a perros de raza, sino que también involucra fauna silvestre, como loros y parabas.

Según Laureano, la venta se mantiene de manera constante en ciudades como Santa Cruz, Cochabamba, El Alto y La Paz. Describió condiciones de transporte y comercialización que considera incompatibles con el bienestar animal. “Los transportan en saquillos, como si fueran bolsas de papa”, denunció en contacto con ANF.

La activista también afirmó que algunos animales permanecen hacinados y son comercializados pese a presentar enfermedades como moquillo o parvovirus. En otros casos, sostuvo que los ejemplares que no consiguen comprador pueden terminar siendo desechados.

Otro aspecto señalado por Laureano es la explotación reproductiva. Según su denuncia, existen criaderos donde los animales son obligados a reproducirse constantemente y se realizan cruzas entre ejemplares emparentados. Estas prácticas, afirmó, pueden provocar malformaciones y daños físicos.

Para Laureano, la persistencia de este comercio también responde a la demanda. “La gente compra animales enfermos que mueren al poco tiempo y después vuelve a comprar otro”, sostuvo. Desde su perspectiva, este comportamiento permite que el circuito comercial continúe generando ganancias.

Ambas activistas coincidieron en que la esterilización constituye una herramienta fundamental para reducir la reproducción no planificada. Laureano cuestionó los argumentos culturales que rechazan esta práctica y consideró que la falta de esterilización contribuye a una sobrepoblación que posteriormente se traduce en abandono.

Del Carpio planteó que la tenencia responsable comienza por mantener a los animales dentro del domicilio y sacarlos con correa y collar. También incluyó la vacunación, la esterilización, una alimentación adecuada y el acceso permanente a agua limpia. “Los animales no son obligatorios”, remarcó, al señalar que las familias deberían tener únicamente la cantidad de animales de compañía que puedan mantener dignamente.

Las activistas también cuestionaron la respuesta institucional. Del Carpio señaló que la protección animal es una competencia municipal y que, aunque existen normas, su aplicación enfrenta dificultades burocráticas. Laureano sostuvo, a su vez, que las leyes existentes no siempre son socializadas ni aplicadas de manera efectiva.

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